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martes, 5 de mayo de 2015

¿Qué tipos de terapia hay?¿Cuál es mejor para mi?

A muchos nos han sugerido o hemos pensado ir a terapia psicológica para mejorar nuestra calidad de vida, para resolver algún problema que tengamos o para conocernos mejor. Sea cual sea la razón, lo más común es ir con algún terapeuta que nos recomienden, simplemente preguntamos a nuestros conocidos los datos del terapeuta con el que van y agendamos una cita.

Este es el proceso más común para llegar al consultorio, pero no es precisamente el mejor, debemos pensar que un psicólogo no es como un doctor que sin importar dónde estudió nos curará, los psicólogos tenemos diferentes formaciones, todos estudiamos la licenciatura en psicología pero posteriormente podemos inclinarnos hacia una u otra corriente de psicoterapia y es aquí donde el paciente debe decidir quién es el mejor para tratar su caso.


Las psicoterapias pueden dividirse según la duración de la misma en tres:
  • Larga duración: 
Se extienden a más de un año, el psicoanálisis por ejemplo es la típica terapia dentro de esta categoría, puede incluso llegar a durar 5, 10 o hasta 15 años. La frecuencia de las sesiones puede ser de tres a cuatro veces por semana. Aquí se analizará con profundidad la vida y pasado del paciente, el terapeuta no lo orientará y hablará poco. En este tipo de terapia se puede hablar y analizar el contenido de los sueños. Es ideal para personas con problemas acarreados desde la infancia, eventos traumáticos que no se han podido superar, con malestares como depresión, tristeza, ansiedad y miedos de orígen desconocido.  

  • Mediana duración:
Estas terapias suelen durar varios meses sin llegar a tantos años como las anteriores, aquí estamos hablando de varias sesiones que se llevarán a cabo solo una o dos veces por semana. Dentro de esta categoría encontramos por ejemplo las terapias cognitivo conductuales y la logoterapia, las cuales nos ayudan a modificar nuestra conducta para ser más funcionales en la vida diaria, mejoran actitudes y ayudan a lograr una readaptación integral a las actividades de la vida. Los candidatos perfectos para este tipo de terapias son personas con fobias específicas, enojo ante una situación determinada, adicciones, ansiedad y tristeza generalizadas. Ayudan a re-aprender a reaccionar ante ciertas situaciones antes las cuales no se está siendo funcional con las reacciones aprendidas. 
A diferencia de las terapias anteriores, en esta no se analizarán los sueños, los terapéutas serán más participativos y se hablarán de eventos diarios más que del pasado y experiencias infantiles.
 

  • Terapias cortas o breves:
Pueden ser tan cortas como consistir en solo una o dos sesiones. Generalmente se llevará a cabo una vez por semana y suelen atraer pacientes con un problema específico pero que son funcionales en todos los demás ámbitos de la vida. La participación del terapeuta es activa, reorienta y aconseja al paciente, ayudan a remover síntomas y a tomar de nuevo el control y la sensación de alivio.
Suelen contener las emociones fuertes que pueden salirse de control y ayudan en momentos de crisis.

¿Cómo sabré cuál es el tipo de terapia adecuado para mi?

Esto dependerá en gran medida de la problemática que presentes, si tu conflicto es espontáneo y no sabes manejarlo (por ejemplo la muerte súbita de un familiar, un divorcio, una adicción) lo mejor sería acudir a una terapia breve o de mediana duración.

Si por otro lado, sientes que tu problema ya viene de mucho tiempo atrás, que necesitas hablar y ser escuchado, si viviste situaciones traumáticas que no has podido superar o problemas en tu niñez y además cuentas con tiempo, disposición y recursos económicos para llevar una terapia de más de dos años, entonces el psicoanál¡sis es para ti. 

Sea cual sea tu elección, siempre tendrás la oportunidad de cambiar de corriente terapeutica o de psicológo en caso de que no sientas mejoría o no te sientas a gusto por el motivo que sea. 

Si necesitas ayuda o tienes comentarios o preguntas no dudes en contactarme, encontraremos la solución a tu problema.

Puedes escribirme a mi correo: lorena.amescua83@gmail.com, vía este blog dejando un comentario en la sección de abajo o por facebook: www.facebook.com/eldivandelorena.

¡Saludos!







jueves, 23 de abril de 2015

Miedo al trabajo: Ergofobia

La ergofobia se define como el miedo al trabajar, a asistir al lugar de trabajo, a relacionarse con colegas y a todo lo que suceda durante horarios de oficina. 

Puede presentarse en cualquier momento de la vida laboral, incluso en personas que antes no tenían problemas con trabajar o cumplir tareas y en casos extremos puede ser completamente incapacitante para quien la sufre, aumentando su probabilidad de perder el trabajo o dificultad para encontrar uno nuevo.



Como en todas las fobias y miedos irracionales, existen diferentes niveles de ansiedad, desde sentir simple desprecio por el trabajo y lo con él ocurra hasta tener sintomatologías físicas típicas de las fobias como pueden ser: sudoración, taquicardia, temblores e incluso ataques de pánico.

Existen diferentes causas que pueden desatar episodios de ergofobia, cada pesona es distinta y por lo tanto los orígenes de su angustía pueden variar, no podemos ni en esta ni en ninguna otra fobia generalizar.

Existen casos documentados de personas que han sufrido este tipo de fobia debido al miedo inconsciente de perder el trabajo o hacer el ridículo en él.

También puede ser que se sientan poco capaces de realizar la tarea, que la sientan como una responsabilidad mayor que sus capacidades o que la competencia entre colegas sea muy fuerte. 

Los tiempos de entrega pueden ser también una fuente de ansiedad para algunas personas, el perfeccionismo no ayuda en estos casos.


Generalmente los miedos suelen acarrearse desde la infancia o adolescencia, pero no se hacen presentes hasta la edad adulta, asi pues, una persona que sufrió bullying o burlas por parte de sus compañeros de escuela tiene más probabilidades de desarrollar este tipo de fobia al sentirse inferior o temer por su integridad y puesto. 

Afortunadamente existen soluciones para estos casos que mejorarán la calidad de vida de la persona que padece ergofobia y que han comprobado dar muy buenos resultados a corto plazo.

Personalmente recomiendo la terapia cognitivo conductual, ya que gracias a sus métodos de desensibilización se logrará en poco tiempo disminuir los síntomas de la fobia y reintegrar al paciente con mayor tasa de éxito a la vida laboral. 

Pero no todos los pacientes son para terapia, tal vez no debería decir esto, por no afectar mi profesión, pero no siempre es necesario acudir a terapia para superar los miedos. Existen niveles bajos de ansiedad y temor que podemos resolver por nosotros mismos, estos puede ser con técnicas de relajación, de reaprendizaje de ideas, de ver la vida desde otro punto.

Si quisieran más información acerca de cómo lograrlo en su caso particular y cómo realizar estas técnicas pueden contactarme por esta via, por facebook: www.eldivandelorena.blogspot.mx o por twitter: @eldivandelorena.

Y no olviden compartir o dar like a esta publicación si creen que puede serle útil a los demás. 

¡Saludos!


 

 

 
 

jueves, 16 de abril de 2015

Las fobias: miedos sin fundamento

Una fobia se define como el miedo irracional y excesivo hacia algo, que puede ser circunstacias, objetos, animales o personas.


Una persona fóbica vive con ansiedad e intenta no toparse nunca con aquello que le produce miedo, en caso de encontrarse en una situación que le produzca temor, reaccionará con los síntomas físicos característicos de la ansiedad y la angustia como pueden ser: taquicardias, sudoración, necesidad de salir del lugar donde se encuentre, mareos, temblores e incluso desmayos.

Dada la naturaleza de los síntomas físicos que las fobias producen, es posible que las personas busquen respuestas en la medicina más que en la psicología, pueden aparecer ideas hipocondriacas o miedo a la muerte.

La esencia de la fóbia radica entonces en la evitación de las situaciones que produzcan ansiedad, el temor a repetir los síntomas de la ansiedad es a veces mayor que el miedo mismo al objeto al que se teme y el solo hecho de pensar que en un futuro se puede repetir la crisis produce aún más ansiedad, a esto le llamamos angustia anticipatoria.

La mayoría de las fobias se relacionan con objetos o situaciones con las que el paciente se encuentra a menudo, lo cual hace que la vida diaria se vaya mermando y disminuya en calidad y funcionalidad.

Una persona fóbica sabe que sus miedos son irreales y exagerados, pero no puede evitar sentirlos, intentará entonces dominarlos y tal vez lo logre, pero solo superficialmente, ya que el miedo inicial prevalece mientras que los síntomas se van transformando en nuevos a medida que el paciente los va dominando, lo cual genera una sensación de vulnerabilidad que solo aporta mayores temores, de esta manera, puede suceder que inicialmente se tenga miedo a una sola cosa, posteriormente a dos y luego a tres, extendiendo de esta forma los miedos a todos los ámbitos de la vida.

Rasgos de caracter fóbico:

  • La raíz del miedo es inconsciente: es decir, no saben por qué le temen a ciertas cosas y en ocasiones no recuerdan la primera vez que les atemorizó.
  • Las evitaciones de actividades son explicadas por ellos mismos a otras personas como cuestiones de gusto, por ejemplo, una persona con miedo a los aviones dirá que no viaja por que no le gusta, es dificil que acepte la verdadera razón y posiblemente le gustaría viajar, pero su miedo no se lo permite.
  • En algunas ocasiones pueden llegar a sentir envidia por las personas que no padecen fobias y que llevan una vida más libre que la de ellos.
  • El paciente teme por su seguridad, se ve constantemente en situaciones de peligro, por lo tanto evita experimentar nuevas actividades donde no se sienta seguro.

Tipos de personalidades más propensas a las fobias:

  • Obesisivos: Pasan horas pensando en su fobia y como evitarla, la angustia anticipatoria que sienten es incluso más fuerte que la fobia misma, crean rituales para minimizar su ansiedad.
  • Histéricos: dramatizan fuertemente sus síntomas, esperan captar la atención de los demás y generalmente versan sobre sexo y dependencia.

Por otro lado, tenemos a las personas contrafóbicas, que se caracterizan por tratar de imponerse a sus miedos y realizan actividades que conllevan un peligro real pero temen de las que no representan ningún peligro.

Para todos estos casos existe solución y la hayamos en la psicoterapia, generalmente la más útil en este tipo de miedos es la conductual, pero desde luego que existen muchas otras opciones que también pueden funcionar, recordemos que no todos los pacientes son para todas las terapias y viceversa.









jueves, 9 de abril de 2015

¿Sabes qué es la tripofobia?. Puedes padecerla y no saberlo.


La tripofobia es un tipo de fobia que se ha estudiado muy recientemente, de hecho, todavía no se sabe todo acerca de ella, pero se ha descubierto que miles de personas alrededor del mundo la padecen sin siquiera saberlo.

Se le puede definir como el miedo o sensación de malestar que produce el ver o tocar cosas con patrones repetitivos de hoyos, generalmente aglomerados y pequeños.

Los síntomas que aparecen en las personas que padecen este tipo de fobia son: hormigueos, ansiedad, nauseas, comezón y nerviosismo, en casos muy extremos pueden provocar también ataques de pánico, vómitos y pesadillas.

Para las personas que sufren en mayor grado de esta fobia, algunos objetos de la vida diaria pueden resultar perturbadores, limitando sus actividades al intentar no toparse con ellos, en casos extremos la fobia se puede extender a naranjas, queso gruyere, pasta, hongos y demás cosas con patrones simétricos de agujeros. 

  

La tripofobia, como cualquier otro tipo de fobia forma parte de los trastornos por ansiedad, puede ser tratable y mejorar radicalmente la calidad de vida de la persona que la padece.
 Desde mi punto de vista, la terapia más recomendable para tratar esta y todas las fobias, es la terapia conductual, la cual, se basa en ejercicios que paciente realiza acompañado del terapeuta que se denominan exposiciones. Estas consisten en acercar al paciente al objeto temido gradualmente e ir conteniendo su ansiedad, hasta llegar al punto de poder dominarla.


Este tipo de ejercicios resulta muy útil para los pacientes ya que se aprenden tres cosas:
1. La ansiedad tiene un tope máximo y de ahí no puede aumentar
2. Se reaprende como reaccionar ante la situación u objeto temida, para volverse más funcional en el dia a dia.
3. Se aprende a manejara la ansiedad, a controlarla y disminuirla. 


Cualquier duda o comentario no dudes en contactarme a mi correo: lorena.amescua83@gmail.com, también puedes encontrarme en facebook como El Divan de Lorena o en twitter bajo el mismo nombre.