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martes, 28 de abril de 2015

¿Ansiedad, tristeza, insomino, pérdida de apetito?: puede ser la Serotonina

La serotonina es el segundo neurotransmisor del que hablaremos en el blog, para lo que no han leído el post de la dopamina, les diré que un neurotransmisor es una sustancia presente en nuestro cerebro que ayuda a que las neuronas se comuniquen entre si. La serotonina y la dopamina son algunas de estas sustancias. 

En el caso de la serotonina, las funciones en la vida cotidiana incluyen regulación del sueño, del apetitio, del humor, de la ansiedad, del deseo sexual y de la agresividad entre otras, como verán trabaja en equipo y en relación estrecha con la dopamina.


A pesar de estar relacionada con todas estas funciones, cuando hablamos de un desajuste en la serotonina pensamos en depresión, es por esto que cuando a una persona se le diagnostica depresión severa se recomiendan utilizar antidepresivos como la sertralina para mejorar su estado de ánimo.

En cuanto a esto me gustaría aclarar que solo un médico psiquiatra está capacitado para diagnosticar y medicar la depresión, el ejemplo anterior es solo ilustrativo y no es una recomendación médica de mi parte, si sientes tristreza persistente, ansiedad, desgano, pérdida de apetito o de interés por actividades que antes difrutabas es momento de acudir con un profesional ya que puedes estar sufriendo depresión y es totalmente controlable con el tratamiento adecuado, este puede incluir medicamentos (antidepresivos) y psicoterapia. 



En casos de ansiedad extrema o trastorno de pánico, la serotonina también se ve afectada disminuyendo sus niveles y acercando al paciente que los sufre a la depresión, es por esto que en casos como este también se recomiendan los antidepresivos como una opción para disminuir los niveles de ansiedad, las fobias y la angustia que conllevan. Otros síntomas de una serotonina baja pueden ser: esquizofrenia, autismo, ideas obsesivas, hiperactividad y estrés.

Como pueden ver, la serotonina está intimamente relacionada con el estrés y la ansiedad, es por esto que ejercicios relajantes, música tranquilizante, viajar, pasear, bailar y reir pueden aumentar sus niveles mejorando la sensación de bienestar y relajación.

Si sienten alguno de estos síntomas recomiendo consideren la opinión de un profesional que les podrá orientar para sentirse mejor y determinará si en su caso es necesario medicar antidepresivos.

Espero les haya sido de utilidad la información, ¡gracias por sus likes y shares!

Cualquier duda o comentario pueden contactarme vía este blog o por facebook: www.facebook.com/eldivandelorena
 

 


lunes, 20 de abril de 2015

Miedo a los aviones: aerofobia





El miedo a volar o a los aviones se conoce como aerofobia, es uno de los miedos más comunes que existen. Se calcula que solo el 5% de las personas que viajan en avión no tienen ningún tipo de temor y lo hacen con tranquilidad.

A pesar de ser muy frecuente sentir algún tipo de ansiedad al volar, es extraño, ya que se considera al avión como el medio de transporte más seguro, si es así ¿por qué nos atemoriza tanto?.

Empecemos por lo más lógico: porque el cielo no es natural para el ser humano, por lo tanto nos sentimos más cómodos en ambientes que nuestro cuerpo domina como la tierra y el agua en algunos casos.

Por otro lado, algunos miedos que nada tienen que ver con los aviones y que incluso se pueden presentar en tierra se conjuntan durante el vuelo, aumentando nuestra ansiedad, un ejemplo podría ser el miedo a sentirse encerrado o claustrofobia, definitivamente durante el vuelo nadie puede salir y esto puede provocar ansiedad, así que el temor real sería a sentirse encerrado y no tanto a volar, pero puede confundirse o incluso mezclarse con este. 

Otro ejemplo podría ser el temor a las altas velocidades o a las alturas, esto puede hacer que subirse a un avión sea todo un reto. 

En el caso de personas con ataques de pánico, el temor puede presentarse antes de subir al avión, incluso con semanas de anticipación, por el miedo a presentar una crisis durante el vuelo y no poder huir o no recibir ayuda. 

¿Cómo superar el temor a los aviones?
Antes de pensar en el cómo, es recomendable identificar el grado de ansiedad que produce el viajar en avión. No todas las personas sienten lo mismo respecto a este tema y trataré de identificar los niveles que existen al respecto:

1.  Nerviosismo leve: en este nivel cabrían las personas que suben al avión sin mayores complicaciones. Pueden mantenerse y controlar su ansiedad durante todo el vuelo, incluso si se presentaran turbulencias. En algunos momentos pueden sentir nervios o temor pero en pocos minutos logran controlarlo y vuelven a la normalidad enseguida. 

2. Nerviosismo moderado: son personas que comienzan a sentir ansiedad dias antes de viajar en avión, suelen presentar trastornos físicos antes y durante el vuelo como pueden ser: insomnnio, mareos, diarrea, sudoración o palpitaciones. De cualquier manera pueden abordar el avión y en algunos casos recurren a medicamentos traquilizantes para sentirse mejor durante el viaje. Es común que permanezcan muy atentos a todo lo que ocurre a su alrededor, angustiados por cualquier cosa que pudiera ser una señal de alarma, como la luz de mantener el cinturón de seguridad abrochado, mensajes desde la cabina de pilotos o sobrecargos, sonido de los motores, etc. 

3. Fobia: estas personas buscan a toda costa evadir o postergar los viajes en avión, incluso meses antes del vuelo se sienten nerviosos y desesperados. Pueden faltar a eventos importantes y viajes de trabajo o vacaciones con tal de no afrontar el miedo que sienten. En la mayoría de los casos saben que su temor es exagerado e infundado pero no pueden controlarlo.

Dependiendo el nivel de ansiedad en que se encuentre cada persona será el tratamiento recomendado, cuando más bajo es, más fácil y rápido será tratarlo. 


Sugerencias para manejar el miedo a volar:
  • Procurar no consumir o disminuir el consumo de cafeína, ya que puede alterarnos más.
  • Buscar mantenerse distraído durante el vuelo, leer, jugar, ver una película o escuchar música  pueden ayudar.
  • Viajar con zapatos bajos y ropa holgada, esto ayudará a estar más cómodos y manejarse con mayor facilidad.
  • En caso de turbulencia, recordar que a pesar de ser molestas e incluso aterradoras en casos extremos, no suponen riesgo alguno para la nave.
  • Si la ansiedad comienza a ganar terreno, recuerde respirar lentamente, inhale y exhale despacio, procure no solo "inflar" el abdomen con el aire, sino llenar los pulmones, esto lo logrará respirando por la nariz unicamente.
  • Realizar el ejercicio de la puerta de la ansiedad o del refugio: este consiste en imaginar una  puerta junto a nosotros, abrirla y "arrojar" dentro el miedo y la angustia, visualizarnos cerrando la puerta y dejándola atrás sin voltear a verla. La ansiedad está encerrada ahí, nosotros mismos le cerramos la puerta y se ha quedado atrás. 
  • Otra técnica es imaginarnos en un lugar bonito, crear ahí un refugio (cueva, casa, etc.) y protegernos ahí de los peligros de fuera

Espero que les haya sido de utilidad esta información, cualquier duda o comentario pueden contactarme dejando un mensaje en la sección de abajo o via facebook: www.facebook.com/eldivandelorena o twitter: @eldivandelorena.

¡Saludos!








 


jueves, 16 de abril de 2015

Las fobias: miedos sin fundamento

Una fobia se define como el miedo irracional y excesivo hacia algo, que puede ser circunstacias, objetos, animales o personas.


Una persona fóbica vive con ansiedad e intenta no toparse nunca con aquello que le produce miedo, en caso de encontrarse en una situación que le produzca temor, reaccionará con los síntomas físicos característicos de la ansiedad y la angustia como pueden ser: taquicardias, sudoración, necesidad de salir del lugar donde se encuentre, mareos, temblores e incluso desmayos.

Dada la naturaleza de los síntomas físicos que las fobias producen, es posible que las personas busquen respuestas en la medicina más que en la psicología, pueden aparecer ideas hipocondriacas o miedo a la muerte.

La esencia de la fóbia radica entonces en la evitación de las situaciones que produzcan ansiedad, el temor a repetir los síntomas de la ansiedad es a veces mayor que el miedo mismo al objeto al que se teme y el solo hecho de pensar que en un futuro se puede repetir la crisis produce aún más ansiedad, a esto le llamamos angustia anticipatoria.

La mayoría de las fobias se relacionan con objetos o situaciones con las que el paciente se encuentra a menudo, lo cual hace que la vida diaria se vaya mermando y disminuya en calidad y funcionalidad.

Una persona fóbica sabe que sus miedos son irreales y exagerados, pero no puede evitar sentirlos, intentará entonces dominarlos y tal vez lo logre, pero solo superficialmente, ya que el miedo inicial prevalece mientras que los síntomas se van transformando en nuevos a medida que el paciente los va dominando, lo cual genera una sensación de vulnerabilidad que solo aporta mayores temores, de esta manera, puede suceder que inicialmente se tenga miedo a una sola cosa, posteriormente a dos y luego a tres, extendiendo de esta forma los miedos a todos los ámbitos de la vida.

Rasgos de caracter fóbico:

  • La raíz del miedo es inconsciente: es decir, no saben por qué le temen a ciertas cosas y en ocasiones no recuerdan la primera vez que les atemorizó.
  • Las evitaciones de actividades son explicadas por ellos mismos a otras personas como cuestiones de gusto, por ejemplo, una persona con miedo a los aviones dirá que no viaja por que no le gusta, es dificil que acepte la verdadera razón y posiblemente le gustaría viajar, pero su miedo no se lo permite.
  • En algunas ocasiones pueden llegar a sentir envidia por las personas que no padecen fobias y que llevan una vida más libre que la de ellos.
  • El paciente teme por su seguridad, se ve constantemente en situaciones de peligro, por lo tanto evita experimentar nuevas actividades donde no se sienta seguro.

Tipos de personalidades más propensas a las fobias:

  • Obesisivos: Pasan horas pensando en su fobia y como evitarla, la angustia anticipatoria que sienten es incluso más fuerte que la fobia misma, crean rituales para minimizar su ansiedad.
  • Histéricos: dramatizan fuertemente sus síntomas, esperan captar la atención de los demás y generalmente versan sobre sexo y dependencia.

Por otro lado, tenemos a las personas contrafóbicas, que se caracterizan por tratar de imponerse a sus miedos y realizan actividades que conllevan un peligro real pero temen de las que no representan ningún peligro.

Para todos estos casos existe solución y la hayamos en la psicoterapia, generalmente la más útil en este tipo de miedos es la conductual, pero desde luego que existen muchas otras opciones que también pueden funcionar, recordemos que no todos los pacientes son para todas las terapias y viceversa.









jueves, 9 de abril de 2015

Ansiedad real: El caso de Paola parte 2

Continuemos con Paola, como vimos en la entrada anterior, la madre de Paola siempre fue muy exigente y perfeccionista, caía en los que los psicólogos llamamos ser obsesivo, una característica de este tipo de personas es que son especialmente controladoras y buscan (a veces de manera inconsciente) que los demás se comporten y piensen como ellos.

Así pues, nuestra paciente siguió creciendo en este ambiente, donde no sentía poder hacer nada sin la autorización o el consejo de su madre, es decir, era dependiente de ella, pero no lo sabía. 

Un día la madre de Paola enfermó de gravedad, los médicos no daban un buen pronóstico y parecía que podría morir o en caso de sobrevivir quedaría con secuelas que la harían depender de la ayuda de otros hasta para las cosas más simples como comer, ir al baño, escribir e incluso comunicarse.

¿Pueden imaginar lo que pasó a Paola a raíz de esto?, no es difícil imaginarlo: se quebró, su mente no pudo manejar la angustia que le provocaba perder a su madre y el miedo de que ya no la tendría cerca, la necesitaba, no podía hacer nada sin ella, no era independiente a pesar de su edad y lo sabía, se comparaba con sus amigas y notaba que ellas eran más maduras, más seguras de si mismas y más exitosas y felices, pensar en quedarse sin ese apoyo en su vida era demasiado para ella y fue cuando una personalidad ansiosa y con pequeños miedos y fobias se convierte en un paciente con un trastorno psiquiátrico llamado Transtorno de Pánico.

Así es, como su nombre lo indica este transtorno afecta a miles en el mundo y su principal característica son los ataques de pánico que produce de manera espontánea y frecuente. 

Cuando sintió su primer ataque de pánico no sabía que era lo que le pasaba, como muchas personas atribuyó la sensación a alguna enfermedad física así que recorrió y recorrió médicos que la pudieran diagnosticar pero ninguno encontraba nada malo en ella, era una chica sana perfectamente normal. Pero ella sabía que algo andaba mal, que algo en ella estaba cambiando, comenzó a sentir los síntomas que había padecido su madre durante su enfermedad y pasaba los días convenciendose de que los episodios no se repetirían sin mucho éxito ya que cada vez la angustia era mayor y sus recursos para mejarla se iban agotando.

Los síntomas que Paola describía a los médicos eran: mareos, vértigo, taquicardias, sudoración, dificultad para dormir, temblores en manos y entumecimiento de extremidades, si, casualmente los síntomas que ella asociaba con los que había padecido su madre eran los mismos que los de los ataques de ansiedad o de pánico.

¿Qué pasaba entonces con ella? ¡Estaba sufriendo los síntomas de alguien más en ella misma que estaba sana! Vaya relación de dependencia tan terrible.

Más adelante les contaré con detalle como fue evolucionando esto hasta que buscó ayuda profesional, su experiencia y desarrollo del transtorno. 

Mientras tanto, pueden comentar lo que gusten aquí mismo o seguirme en twitter o facebook como El divan de Lorena.


lunes, 6 de abril de 2015

Ansiedad real: el caso de Paola

Todos hemos oído o leído acerca de los síntomas de la ansiedad, de las crisis que provoca y de miles de recetas que prometen hacernos sentir mejor, pero en mi experiencia siempre es mucho más didáctico y comprensible hablar de casos reales, con los cuales la gente pueda identificarse, a llenar este espacio de teoría que pareciera sacada de un libro de texto.

Así pues, si les parece, estaré comentando casos reales de gente verdadera, como tu y como yo, de como la ansiedad se ha hecho presente en su vida y como lo sobrellevan. 

Comenzaré por el caso que me es más familiar, el caso de Paola, en otros posts ya había hablado de ella, pero me parece que hay mucho más que decir, no es un caso que esté totalmente resuelto y cerrado, se está desarrollando en estos momentos y todo lo que aquí les comente será practicamente en tiempo real.

Pero comencemos con un poco de historia:  desde pequeña Paola siempre fue algo insegura, miedosa y sobre todo muy preocupona, las cosas que a los otros niños ni se les ocurrían a ella le causaban una gran angustia, le atemorizaban los elevadores, el viento, los sismos, los aviones y la lista continúa, pocas veces hablaba de ellos con su familia, pero ellos sabían lo que sentía.

Con los años, estos miedos de niña comenzaron a desaparecer pero en su lugar surgieron temores de adulto, miedos a cosas más complejas y menos "fantasiosas". Esto podría deberse a que existen personalidades que son más "angustiables" que otras, es decir, dependiendo de nuestra personalidad se determinará la facilidad con la que nos anguistiamos, así como la intensidad y duración de esta angustia.

Paola es muy aprehensiva, tiene ratos de hipocondria y ve peligros por todos lados, como vimos, su personalidad no le ayuda, pero tampoco la educación que recibió de niña. Creció con una madre igualmente angustiada, muy preocupada siempre por ser perfecta en su higiene, arreglo, puntualidad, pero sobre todo, muy pendiente de la imágen que proyectaba a los demás, así pues, Paola aprendió a vivir angustiada por todo esto y tratando de complacer las exigencias (a veces absurdas) de su madre y la sociedad.

Le hicieron creer entonces que nada de lo que hacía estaba a la altura de lo que su madre hubiera esperado, asi que comenzó a pensar que no era inteligente, que no podía hacer las cosas por si misma, que sus decisiones eran malas y que por lo tanto, debía estar siempre debajo de las faldas de su "perfecta" madre, aún a sus 20 años, ella se sentía así.

Una jóven dependiente, inmadura, angustiada y con baja autoestíma no lleva a nada más que a una ansiedad crónica, que aparece en todos lados y que en este caso llevó a Paola a un trastorno psicológico llamado trastorno de pánico.

Pero no quiero cansarlos con tanta historia de un golpe, así que mañana continuaré relantando esta historia para poder ponernos al dia con la vida de Paola y poder seguir su caso.







viernes, 3 de abril de 2015

Estrés

Un tema que me han pedido y que seguramente a todos nos interesa ya que, en algún momento de nuestra vida, lo hemos sentido.

El estrés es la respuesta física que tiene el cuerpo ante una situación o pensamiento tensionante, algunas personas trabajan muy bien bajo estrés y les motiva sentirse presionadas, pero cuando el estrés es parte de la vida diaria y está presente todo el tiempo, entonces ya no es tan positivo y puede dañar la salud, tanto mental como física.

Si el estrés se prolonga más tiempo de lo que dura la situación que lo desató puede desencadenar trastornos psicológicos, como depresión o ansiedad, además de que conlleva afecciones físicas que pueden incluir: diabetes, problemas gástricos, hipertensión, dermatitis u obesidad.

Esto me recuerda a un profesor que durante la universidad nos decia: “recuerden, cuando la gente les diga que necesitan un dermatólogo para curar el eczema, un gastroenterólogo para curar una gastritis o un cardiólog para ayudarle a bajar la presión arterial, ustedes respondan que además del tratamiento que el médico sugiera, vayan con un psicológo, ya que en muchas ocasiones estos trastornos son de origen emocional”.

En muchas ocasiones el estrés desaparece por si solo sin necesidad de hacer nada, pero en otras no solo no desaparece, sino que además va empeorando cada vez más y agrega síntomas físicos o psicológicos nuevos.

Hace algunos años, conocí a un paciente que comenzó con pequeños miedos a cosas sencillas, después se fueron volviendo cada vez más intensos y empezó a tener miedo, o incluso fobia a salir de su casa, comentaba que el hecho de tener que caminar unos cuantos pasos fuera de su casa para recoger el correo o dejar la basura le pàrecía practicamente imposible, tenía un miedo terrible a que algo malo le sucediera mientras estaba fuera y procuraba ir y volver lo más pronto posible para evitar esa sensación de malestar y temor que le producía estar fuera de su casa.

Este aislamiento hubiera terminado indudablemente en depresión, por suerte para él, buscó ayuda psicológica y poco a poco con ayuda de una terapia y un tratamiento con fármacos recomendado por el psiquiatra, comenzó a retomar su vida y a volver a realizar las actividades cotidianas sin ningún problema, esto no quiere decir que nunca haya vuelto a sentir miedo o angustia, en efecto, se pueden repetir algunos episodios, pero con un tratamiento adecuado se adquieren las herramientas para poder controlarlos y seguir adelante.

Es momento de buscar ayuda cuando se tienen síntomas por estrés como: taquicardias recurrentes, mareos, miedos irracionales, imposibilidad de realizar actividades que antes se hacían con normalidad, sentimientos de angustía o depresión.

Cualquier pregunta o comentario no dudes en hacermelo saber, ¡la salud es prioridad!