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martes, 28 de julio de 2015

Fotos y más fotos ¿qué hay detrás de este comportamiento?

La pregunta en el título de este artículo es: ¿qué hay detrás del comportamiento de tomar miles de fotos a nuestros hijos, sobrinos, nietos?, la respuesta: no lo sé, y es que hay tantos y tantos factores que pueden llevarnos a fotografiar de más que no sabría decir cuál es el más fuerte. 

Este escrito no es una cátedra de psicología basada en un libro, es simplemente mi punto de vista de lo que parece ser una moda que ha llegado para quedarse. 

Son pocas las personas que teniendo acceso a Internet no usan redes sociales, Facebook, Instagram, Twitter, etc son herramientas que están siendo verdaderamente explotadas por sus usuarios y ¿pará qué las usan?, para hacerse notar. Si, estamos necesitados de reflectores, queremos que todos sepan lo que hicimos, lo que comimos y hasta que tal dormimos, pero lo primordial aquí es obtener respuesta de los otros, likes, comentarios, si una publicación no tiene respuesta no tuvo razón de ser y puede hasta causarnos cierta melancolía pasajera que no haya causado interés en ninguno de nuestros contactos. 

Pero existen una publicaciones que nadie pasa por alto y obtienen decenas de likes, comentarios y shares en menos de lo que canta un gallo y estas son las fotos de nuestros niños. Asi es, no estoy segura si por gusto realmente hacia ellos o por agradar a los padres, pero todos damos like a la foto de un niño disfrazado, con su pastel de cumpleaños o aprendiendo a caminar, incluso cuando nos parece que la foto no le favorece o cuando ni siquera fuimos invitados a la fiesta. 


Estos likes y comentarios aumentan la sensación de aceptación y pertenencia de los padres, dos emociones primordiales en la pirámide de necesidades de Maslow, sienten entonces que su hijo agrada a todos y que además ellos tienen muchos amigos, lo cual es solo un espejismo ya que en las redes todos parecemos cercanos pero en la vida real no frecuentamos ni a la tercera parte de nuestros "amigos" de Facebook o seguidores. Buscamos reconocimiento, lo necesitamos y es por esto que todos los logros, todos los éxitos y también todos los accidentes de nuestros hijos van a la red, han perdido entonces la privacidad y el respeto por su vida sin si quiera haberse dado cuenta. 

¿Qué necesidad hay de poner la foto del niño con el ojo morado por haberse golpeado mientras jugaba?; ¿o que tal la típica foto del examen con 10 perfecto o la medalla de algún deporte?, los niños no necesitan el reconociento o la compasión de los amigos la infancia de sus padres, pero nosotros, como adultos al parecer si.

Vivimos entonces en una irrealidad, tratando de sentirnos incluidos en un grupo, aceptados y por lo tanto realizados.  

Por otro lado, están los padres que fotografían todo sin subirlo a la red, lo guardan solo para ellos y esto me parece podría hablar de una necesidad de atesorar el momento, angustia de que el tiempo pase, de que los hijos vuelen, de que envejezcan, angustia que los psicólogos llamamos de separación. No dejan nada de trabajo a la memoria, porque todo está ahí, guardado en miles de fotos y videos que nadie volverá a ver, pero nos da tranquilidad saber que están seguros esos recuerdos que se nos van de las manos como agua.

Si vemos la misma situación desde el punto de vista del niño, estamos creándoles un mundo bizarro donde todo se sustenta en una foto. Nuestra autoestima como padres ya se nutrió al recibir miles de comentarios a nuestras publicaciones, pero la del niño se está nutriendo a partir de pensar que hasta lo más burdo merece ser fotografiado y por lo tanto le dará la sensación de que cualquier cosa por buena o mala que sea vale la pena gritarla a los cuatro vientos, se sentirán despreciados o tristes cuando no encuentren los aplausos y reflectores en su vida diaria, cosa que sabemos no existe en la realidad, así que la seguridad en ellos mismos penderá de un hilo y se romperá con facilidad, buscarán la atención de cualquier manera incluso accidentandose o rompiendo las reglas, al final del dia eso también se sube a la red y generará los comentarios tan esperados por padres e hijos. 

Peor aún es el caso de los niños a los que se les pide que "posen" para las fotos, al ser pequeños registrarán como bueno todo lo que sus padres o familiares les pidan y quedará asentado que el físico y lo externo es lo que complace a los adultos que le rodean, así que se olvidará de desarrollarse y mejorar en cualquier otro ámbito de la vida, incluso de adulto se esforzará por dar la mejor imagen posible sin importar mucho nada más. 

Asi que, mi recomendación aquí sería tomar las fotos que nos parezca pero respetando la privacidad de nuestros niños, no hacerlo buscando unicamente el reconocimiento, la aceptación, sino tomar las fotos que realmente queramos conservar no las que nos darán más "fama" en las redes.  

Respetemos a nuestros hijos, no creo que a nadie le guste que se publique una foto donde aparece llorando después de haber tenido un accidente, ni tampoco aquella donde se estaba bañando pero se veía muy lindo. Tal vez ahora sean solo niños y bebés que no saben que sus fotos están siendo observadas por cientos, pero un día lo sabrán o lo sospecharán y no les va a gustar. Demosles el respeto y la privacidad que merecen desde ahora.

Un saludo y recuerden que pueden contactarme también en facebook: www.facebook.com/eldivandelorena







viernes, 3 de julio de 2015

La obesidad y su relación con la psicología

¡Que tema tan de moda vine a escoger hoy!, todos nosotros, sin importar edad, sexo, cultura, religión, nacionalidad, estamos viviendo una campaña constante contra el sobrepeso, sabemos las implicaciones para la salud que conllevan una vida sedentaria con una mala alimentación, nos preocupamos por lo que comemos y si no, por lo menos sabemos qué es saludable y qué no.


Mucho se ha hablado ya de las consecuencias físicas y médicas de tener unos kilos de más, también conocemos las sociales, que en algunos casos dificultan a las personas encontrar pareja, ser aceptados en grupos escolares o trabajos, etc. Pero hay algo que pocos aceptan o conocen y es el hecho de que la psicología juega un papel primordial aquí, las personas con sobrepeso no lo son por gusto, hacen dietas muy diversas, se inscriben al gimnasio, se limitan en alimentos, incluso se someten a tratamientos médicos y cirugías extremas para lograr reducir tallas y kilos y finalmente llegan a su meta, la mantienen unos meses y vuelven a subir de peso ¿por qué?, hicieron todo lo que estaba a su alcance, pero olvidaron una parte fundamental que ha todos nos controla sin que nos demos cuenta: la mente. 

Ya lo decía Freud, no gobernamos ni en nuestra propia casa, y con esto se refería a que la mente nos juega trucos para lograr (o no lograr) alguna cosa ¡y ni siquiera nos damos cuenta!, si, extraño pero así funcionamos. 

Así pues, en el caso de la obesidad, existen factores psicológicos que impiden que la persona logre su objetivo de bajar de peso y ser más saludable.

Primero lo primero: los factores biológicos, en nuestro cerebro existen muchas sustancias que nos ayudan al buen funcionamiento del mismo, a "comportarnos" de maneras aceptables y a sentirnos bien, estos son los llamados neurotransmisores, de los cuales ya habíamos hablado en otras entregas del diván. Entre ellos están la serotonina y la dopamina, de acuerdo con estudios científicos realizados en personas obesas, una alteración en los niveles de cualquiera de estos dos puede hacernos preferir los alimentos chatarra o altos en carbohidratos sobre los saludables, también, una dopamina baja puede contribuir a que el individuo busque comer más para sentirse mejor y así nivelarla hasta puntos aceptables para el cerebro. 

Por otro lado, tenemos los factores psicológicos, aquí caen las personas que comen cuando sienten ansiedad o nerviosismo (para sentir satisfacción y mitigar las emociones negativas), las que al deprimirse o pasar por una situación muy triste comen de más y desde luego, las que siempre han tenido sobrepeso, recaen en cada intento por bajar y ya se acostumbraron a ser así. 

Estos últimos tienen mucho trabajo por hacer en una terapia psicológica: ¿por qué el conformismo?, ¿qué te hace sentir ser así, como te afecta? y una pregunta muy profunda que requerirá el apoyo de un profesional para lograr escarbar en la mente hasta encontrar la respuesta: ¿qué es para ti la obesidad, qué simboliza en tu vida que no puedes dejarla ir?.

Como verán cada paciente tiene su historia y por lo tanto no es posible encontrar de una vez y en un solo lugar las respuestas. Eso depende de cada quien, de su vida, de sus emociones. 

Este artículo va para quienes de verdad ven en el sobrepeso un problema, para quienes esos kilos afectan de manera negativa su vida, su trabajo, sus relaciones y que han intentado mil formas de bajar y parece nada resultar de sus esfuerzos. ¡Acérquense a un profesional!, lo mejor sería trabajar en conjunto: médicos, nutriológos y psicólogos o psiquiatras, para poder atacar el problema desde todos sus puntos, si dejamos uno olvidado corremos el riesgo de una recaída. Recordemos que este es un problema integral: físico y psicológico, que puede además verse afectado por factores hereditarios y de costumbres, así que tratémoslo de esta manera y no nos olvidemos de ninguna de sus variables.

Como siempre, espero les sea útil esta información y si quisieran ahondar más en el tema pueden contactarme directamente dejando un comentario en este blog o escribiendome en www.facebook.com/eldivandelorena

¡Saludos!






jueves, 16 de abril de 2015

Las fobias: miedos sin fundamento

Una fobia se define como el miedo irracional y excesivo hacia algo, que puede ser circunstacias, objetos, animales o personas.


Una persona fóbica vive con ansiedad e intenta no toparse nunca con aquello que le produce miedo, en caso de encontrarse en una situación que le produzca temor, reaccionará con los síntomas físicos característicos de la ansiedad y la angustia como pueden ser: taquicardias, sudoración, necesidad de salir del lugar donde se encuentre, mareos, temblores e incluso desmayos.

Dada la naturaleza de los síntomas físicos que las fobias producen, es posible que las personas busquen respuestas en la medicina más que en la psicología, pueden aparecer ideas hipocondriacas o miedo a la muerte.

La esencia de la fóbia radica entonces en la evitación de las situaciones que produzcan ansiedad, el temor a repetir los síntomas de la ansiedad es a veces mayor que el miedo mismo al objeto al que se teme y el solo hecho de pensar que en un futuro se puede repetir la crisis produce aún más ansiedad, a esto le llamamos angustia anticipatoria.

La mayoría de las fobias se relacionan con objetos o situaciones con las que el paciente se encuentra a menudo, lo cual hace que la vida diaria se vaya mermando y disminuya en calidad y funcionalidad.

Una persona fóbica sabe que sus miedos son irreales y exagerados, pero no puede evitar sentirlos, intentará entonces dominarlos y tal vez lo logre, pero solo superficialmente, ya que el miedo inicial prevalece mientras que los síntomas se van transformando en nuevos a medida que el paciente los va dominando, lo cual genera una sensación de vulnerabilidad que solo aporta mayores temores, de esta manera, puede suceder que inicialmente se tenga miedo a una sola cosa, posteriormente a dos y luego a tres, extendiendo de esta forma los miedos a todos los ámbitos de la vida.

Rasgos de caracter fóbico:

  • La raíz del miedo es inconsciente: es decir, no saben por qué le temen a ciertas cosas y en ocasiones no recuerdan la primera vez que les atemorizó.
  • Las evitaciones de actividades son explicadas por ellos mismos a otras personas como cuestiones de gusto, por ejemplo, una persona con miedo a los aviones dirá que no viaja por que no le gusta, es dificil que acepte la verdadera razón y posiblemente le gustaría viajar, pero su miedo no se lo permite.
  • En algunas ocasiones pueden llegar a sentir envidia por las personas que no padecen fobias y que llevan una vida más libre que la de ellos.
  • El paciente teme por su seguridad, se ve constantemente en situaciones de peligro, por lo tanto evita experimentar nuevas actividades donde no se sienta seguro.

Tipos de personalidades más propensas a las fobias:

  • Obesisivos: Pasan horas pensando en su fobia y como evitarla, la angustia anticipatoria que sienten es incluso más fuerte que la fobia misma, crean rituales para minimizar su ansiedad.
  • Histéricos: dramatizan fuertemente sus síntomas, esperan captar la atención de los demás y generalmente versan sobre sexo y dependencia.

Por otro lado, tenemos a las personas contrafóbicas, que se caracterizan por tratar de imponerse a sus miedos y realizan actividades que conllevan un peligro real pero temen de las que no representan ningún peligro.

Para todos estos casos existe solución y la hayamos en la psicoterapia, generalmente la más útil en este tipo de miedos es la conductual, pero desde luego que existen muchas otras opciones que también pueden funcionar, recordemos que no todos los pacientes son para todas las terapias y viceversa.









martes, 14 de abril de 2015

¿Cómo tratar la muerte con los niños?


Este tema es especialmente complicado, la muerte no es nada fácil de asimilar y mucho menos cuando el que ha perdido a un ser querido es un niño, es por esto que como adultos debemos comprender dos cosas principales antes de hablar del tema con nuestros hijos:

1. La concepción que tenemos nosotros mismos de la muerte, si nos causa miedo o angustia o si por el contrario, la percibimos como un paso más en la existencia que  nos llevará a un lugar mejor, aunque no queramos, estas emociones se transmitirán a nuestros hijos de manera inconsciente.

2. La edad psicológica y cronológica del niño, no es lo mismo hablar del tema a un niño de 4 años que a uno de 9 o 10. Asi que es necesario conocer el grado de madurez y las características emocionales de cada uno, es decir, un niño puede tener 6 años y ser tan maduro psicológicamente como uno de 8 o tan inmaduro como uno de 4, así que tendremos que acoplarnos a esto y hablarle a su nivel.
 


Por otro lado están las emociones, puede que nuestro niño sea extremadamente sensible e impresionable y habrá que hablar con mucho tacto con él, o podría ser que sea muy fuerte e incluso que parezca que es frío, en este caso, la manera de abordar el tema tendría que ser diferente.

Es importante aclarar que antes de los 5 años aproximadamente, los niños piensan que la muerte es un estado temporal y revertible, posteriormente comienzan a darse cuenta de que es definitiva y permanente, además de que a todos nos sucederá en algún momento y al comprender esto puede sentir angustia por la propia muerte o la de sus seres queridos. 


Antes de pasar a la parte donde explico lo que si se debe de decir a los niños empezaré por decir lo que no se debe hacer:
  • Tratar de explicar la muerte de un ser querido diciendo cosas como: "es que ya estaba viejito y por eso murió" o "se murió por que estaba enfermo". En cuanto a esto, me gustaría aclarar que los niños no hablan jamás en sentidos figurados, es decir, lo entienden todo textualmente, si les decimos cosas como las anteriores les crearemos confusión, ya que pensarán que solo los viejitos se mueren o que cualquier enfermedad puede matarlos, incluso una gripita. Recordemos que no pueden diferenciar tampoco exageraciones de realidades y mucho menos sabrán que por un dolor de estómago nadie se muere y cuando lo sientan se angustiarán terriblemente pensando que ha llegado su momento. 
  • Otras expresiones que son comunes al momento de hablar de la muerte son: "se lo llevó Dios" o "ya está descansando", como dije anteriormente, los niños no entienden estas expresiones, así que podrían pensar que Dios bajó personalmente y se lo llevó de la mano, lo cual puede hacerlo sentir irá hacia él o, en el segundo caso, pensar que como dormir es descansar, entonces puede morir mientras duerme y comenzará a tener miedo a dormir o a que otras personas lo hagan.
  • Evitar de hablar del tema con ellos, eso los confundirá mucho y se pasarán todo el duelo (que hasta para los adultos es complicado) solos, sin explicaciones de lo sucedido y tratando de entender por ellos mismos. 
Debemos tomar en cuenta que los niños son niños, no tontos, así que se darán cuenta del sufrimiento de los adultos, del cambio de rutina y del ambiente que prevalezca en la familia y les afectará.
 
Lo que si se debe hacer es:
  1. Hablar claramente y a su nivel
  2. Validar sus sentimientos, esto significa, dejarlo hablar y que exprese lo que piensa, si tuviera complicaciones para identificar lo que siente será muy importante que le ayudemos a ponerle nombre a estas emociones, se pueden usar frases como: "se que te sientes triste/enojado..."
  3.  Dejarlo que reaccione espontáneamente sin juzgarlo: cada uno de nosotros reacciona diferente ante la noticia de la muerte de un ser querido, algunos estallan en llanto, otros se enojan, otros rien como mecanismo de defensa o incluso algunos pueden ponerse violentos, debemos dejar que se desahogue de la manera que a él mejor le funcione, pero siempre poniendo límites y conteniendo la emoción para que no se desboque.
  4. No ignorar el tema, hablar de la muerte o de la persona fallecida cada que el niño saque el tema, platicar puede ser muy terapéutico y consolador, ayuda a organizar sentimientos y pensamientos, pero sobre todo genera empatía y acompañamiento entre las personas que están pasando por un duelo.
Espero que esta información haya sido de utilidad, cualquier otra cosa que quieran comentar estoy disponible en este blog, via facebook: www.facebook.com/eldivandelorena o twitter: @eldivandelorena.

Si les gustó les agradeceré mucho lo compartan en facebook y twitter.

¡Saludos!






lunes, 13 de abril de 2015

La muerte: ¿cuánto dura el duelo, cómo se siente, cómo sentirse mejor?


La muerte es siempre un tema complicado de tratar, tanto para quienes pierden a un familiar como para quienes tratan de dar apoyo y consuelo.


 En mi experiencia he visto de todo durante un proceso de duelo por un fa

miliar que falleció, desde la persona que se deprime terriblemente hasta el punto de no poder levantarse de la cama, bañarse o comer, hasta la persona que en pleno velorio tiene un ataque de risa y no porque le importe poco la persona que murió o los sentimientos de los demás, sino porque está tan afectada por el suceso, que la mente crea un mecanismo de defensa para no sufrir tanto, digamos que niega lo que está ocurriendo.

Es por esto que lo mejor siempre será permitir que las personas vivan su duelo de la manera que mejor les funcione, todos somos diferentes y reaccionamos distinto. Si alguien no quiere hablar de la persona fallecida no lo obliguemos, tampoco lo critiquemos si actuara como si nada hubiera pasado o si no hace otra cosa que ver las fotos y llorar durante horas.

Otras manifestaciones del duelo que se consideran normales son: rabia, llanto, ataques violentos, euforia, ansiedad, shock, fatiga e inestabilidad. 

Existen focos rojos a los que sí tenemos que atender, estos se encienden cuando el duelo ya no es normal y la persona que lo vive está atrapada en él o no lo está resolviendo favorablemente. 

Normalmente, un duelo debe durar entre dos semanas y seis meses dependiendo de la relación que se mantenía con la persona que falleció, así pues, un duelo se resuelve más rápido si el que murió era un conocido con que casi no se tuvo contacto que si fue el padre o un hermano.

Antes de seis meses no deberíamos preocuparnos si la tristeza persiste o en momentos empeora, es normal tener altibajos, pero si después de este tiempo la situación no mejora entonces tendremos nuestro primer foco rojo encendido.

Según la Clinica Mayo, otras acciones que pueden indicar un duelo complicado o que no se está superando normalmente y que por lo tanto requiere atención de un especialista son:
  • Pérdida de interés en cosas que antes se disfrutaban por pensar obsesivamente en la persona fallecida
  • Negación de la muerte del familiar o amigo
  • Dificultad o imposibilidad para disfrutar la vida
  • Problemas para llevar a cabo la rutina del dia a día
  • Instabilidad e irritabilidad constante
  • Alejamiento de amigos o búsqueda constante de soledad
  • Preocupación por la propia tristeza
  • Obsesión con el tema
Cuando alguien muy querido muere, es difícil reintegrarse a la rutina, eso es totalmente comprensible, sobre todo si el dia a dia estaba relacionado o involucraba a la persona que murió, pero uno de los métodos más eficaces para poder superar su muerte es continuar la vida como se hacía antes, no dejar de ir al trabajo o escuela, levantarse y acostarse a la misma hora, comer, bañarse, por muy básico que suene, es importante, ya que el dejar de hacer una cosa conlleva a dejar otra y otra, lo cual puede terminar en depresión.

Otra cosa que se puede hacer es buscar distractores como puede ser: hacer algún deporte, salir con amigos, ir al cine o salir a caminar, todas estas actividades elevan los neurotransmisores encargados de mantener un buen estado de ánimo y de la felicidad.

Si la tristeza o el malestar persiste y pareciera que es más fuerte que uno mismo es muy importante buscar ayuda de un psicólogo o tanatólogo, mientras más tarde se llegue con ellos el tiempo de recuperación se hará más largo, si no conocen a ninguno y requieren ayuda pueden preguntarme.

Y una última recomendación: no permitan que el sentimiento de culpa se apodere de ustedes al volver a ser felices y realizar sus actividades normalmente, por favor no se dejen llevar por pensamientos como: "soy una mala persona porque en lugar de estar llorando a mi familiar estoy en el trabajo o con mis amigos o sonriendo", estos pensamientos no ayudan a sentirse mejor y tampoco creo a persona fallecida le complazca.

Recuerden seguirme en twitter: @eldivandelorena y 
facebook: www.facebook.com/eldivandelorena

¡Saludos y adelante!




martes, 7 de abril de 2015

¿Familia funcional u hostil?

En esta ocasión tocaré un tema que tal vez sea un poco polémico y es el de los estilos familiares. Todos tenemos creencias arraigadas acerca de como es la mejor manera de relacionarnos con nuestra familia, pero hay ocasiones en que es difícil saber la manera correcta de hacerlo, incluso, muchos conflictos familiares no encuentran solución debido a un incorrecto manejo del sistema familiar.

Pero empecemos por el principio: a mi manera de ver hay dos tipos de familias: las hostiles y las funcionales, todas las familias caen en alguna de los dos la mayor parte del tiempo, pero a veces es posible pasar de una a la otra dependiendo las circunstancias del momento.

Así pues, tenemos que en las familias hostiles las reglas suelen ser muy estrictas, la relación entre padres e hijos es de excesivo respeto y distante, esto genera poca confianza y comunicación entre ellos, los castigos, acusaciones y sentimientos de culpa están a la orden del día, esto provoca un ambiente familiar desagradable, con integrantes de baja autoestíma, con temores e inseguridades y desde luego, para este tipo de personas cualquier lugar en el mundo es mejor que su propia casa.

Recuerdo el caso de una familia excesivamente religiosa, la educación con sus hijos era muy estricta, debían ser los mejores en la escuela y en el deporte, los fallos eran castigados fuertemente y todos debían aspirar a la perfección en todo lo que hacían. Las normas eran más adecuadas para el siglo XIX que para la vida actual, había restricciones en todos sentidos: tecnología, juegos, amistades, vestimenta, todo debía ser perfecto y adecuado para los estándares de los padres. 

Cuando uno de los hijos (al que llamaremos Alberto) ganó una beca para estudiar un posgrado en el extranjero, los padres, muy orgullosos del éxito de su hijo, se lo contaron a todas sus amistades, comparaban a los otros hijos con este, que sí había logrado lo que los otros no y no los bajaban de mediocres.

Pero cual sería su sorpresa cuando, después de unos meses de vivir en Estados Unidos, Alberto, les da la noticia de que ya no regresaría a su casa porque había decidido quedarse a vivir allá con una novia con la que compartía departamento y que no tenía intención alguna de casarse ya que creía que la relación funcionaría mejor en unión libre. También había decidido dejar los estudios y trabajar en el estudio fotográfico de su ahora novia.

¿Pueden imaginar la cara de la familia al recibir estas noticias?, no podían creerlo, se morían de vergüenza de pensar lo que diría la sociedad y peor aún, buscaban culpables y errores que causaran que su hijo se volviera un "descarriado".

Les diré el error: el error está en oprimir tanto a los hijos, en ser fríos con ellos, en no generar una conexión positiva entre los integrantes de la familia. Aquí no había lugar para la confianza, para los abrazos, para la comprensión y la aceptación, solo regaños y estándares exigentes que había que cumplir. Es por esto que los hijos vivían bajo estas normas más por temor que por convicción y en cuanto uno de ellos tuvo la oportunidad de probar la libertad, prefirió quedarse en ella y descubrió que la vida es diferente de lo que había pensado.

Por otro lado tenemos a las familias funcionales, este tipo de familias fomenta la comunicacion clara, abierta, las reglas son actualizadas acorde a la situación familiar, la relación entre padres e hijos es estrecha y de confianza, se aceptan las habilidades y capacidades individuales. No se generan sentimientos de culpabilidad cuando algo sale mal, al contrario, trabajan en equipo para resolverlo. Por consecuencia tenemos hijos con un autoestíma y seguridad alta, felices y seguidores de reglas y normas por convicción y no por miedo.

Para lograr tener y mantener un sistema funcional, la tolerancia es  primordial en nuestras relaciones, así como la apertura y el respeto. Si quieren ahondar en este tema pueden echar un vistazo a mis otros artículos acerca de la autoestíma de los hijos y las maneras de educar que he puesto en este blog.

Cualquier comentario, duda o sugerencia no duden en contactarme por este medio o en mi página de facebook: eldivandelorena.

¡Saludos!


viernes, 3 de abril de 2015

¿Cómo es vivir con transtorno de ansiedad y pánico?


Es una pregunta complicada pero muy común, ¿cómo puedo vivir (o sobrevivir) a este trastorno?. En mi experiencia con pacientes con este problema he visto de todo, desde una ansiedad moderada que solo aparece durante periodos cortos de tiempo y desaparece después, hasta personas que simplemente no pueden pensar en otra cosa, para ejemplificar tomaré el caso de una paciente cercana a mi, cuya identidad mantendré oculta por respeto a ella y su familia, le pondremos entonces el nombre de Paola.

Paola, comenzó a sentir alrededor de los 20 años momentos de angustia sin razón aparente, simplemente se sentía nerviosa, con miedo o preocupación de que algo malo sucediera, pero no sabía ni siquiera a qué era a lo que le temía. Poco a poco los miedos fueron tomando forma y haciendose presentes en momentos similiares, así que empezó con pequeñas “incomodidades” al tener que estar sola en su casa o manejando, a salir a la calle o incluso a enfrentarse a situaciones que anteriormente no le causaban ningún problema.

Las cosas se fueron complicando y esos “mieditos” se convirtieron en auténticas fóbias, el hecho de saber que tendría que salir a la calle o manejar en un futuro le causaba mucha angustía, le provocaba temblores y mareos, esto es lo que los psicólogos llamamos angustia anticipatoria y es característica de este tipo de trastornos.

Asi pues, la angustía y ansiedad comenzó a apoderarse de su vida y a mermar su libertad, el miedo ya no era solamente a estar sola o salir a la calle, ya era miedo o mejor dicho: pánico, a volver a repetir esas crisis de angustía que le provocaban vértigo, temblores y malestar general.

Dejó de hacer cosas y a ir a lugares donde anteriormente se había sentido mal, así que optó por quedarse en su casa el mayor tiempo posible, para ella el único lugar seguro del mundo. Esta es otra característica típica, sobretodo del trastorno de pánico, el miedo a salir a la calle o a estar en lugares conglomerados se denomina agorafóbia.

No buscó ayuda en ese momento porque siempre creyó que sería solo una etapa mala en su vida y que ella sola podría superarla, cuando vió que cada vez hacía menos y “vivía” menos, decidió buscar una terapia.

Para fortuna de Paola, actualmente se encuentra en tratamiento y los ataques de pánico han disminuido bastante en frecuencia e intensidad, los miedos que padecía también han ido desapareciendo y ahora solo quedan algunos rastros de lo que antes fueron fobias completamente incapacitantes.

Este caso es muy ilustrativo ya que cumple con practicamente todos los pasos de una persona que sufre un trastorno de este tipo, el riesgo de no buscar ayuda a tiempo es que ansiedad y depresión van de la mano frecuentemente, una da paso a la otra, mientras más tiempo se deje pasar más probabilidad hay de padecer ambas y más lento se hará el tratamiento.

Si has sentido algo similar a los síntomas de Paola o si tienes algún conocido que los padezca puedes preguntarme tus inquitudes. Recuerda que entre todos hacemos esta comunidad y juntos somos más fuertes.