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viernes, 4 de diciembre de 2015

¿Qué hay detrás de la cantidad de obsequios para los niños?

Cada año, Santa Claus, Reyes Magos, padres y familiares de los niños de casi todos los rincones del mundo se dan a la tarea de buscar y preparar los regalos que serán entregados en las fiestas navideñas.

Es un evento que realmente emociona tanto a quienes regalan como a quienes reciben, pero es esta emoción es la que muchas veces juega en contra y puede llevarnos a caer en los excesos del consumismo o por contra, usar la manipulación y los chantajes para lograr ciertos comportamientos en los niños a cambio de regalos.
  
Es por esto que, como adultos, debemos planificar y pensar qué es lo que realmente queremos para nuestros hijos, no es solo si el regalo era el esperado, el de moda o el más costoso, sino también es el mensaje que damos a los niños al regalar, recordemos que un regalo habla mucho de quien lo hace y los niños son especialmente sensibles a estos mensajes.

Imaginemos la escena en que los niños despiertan por la mañana y encuentran bajo el árbol de navidad decenas de juguetes: caros, baratos, chicos, grandes, de todos tipos y todos son solo para ellos, seguramente la emoción será mucha, pero después de la euforia de abrirlos no tendrán tiempo de jugar con todos, siempre quedará alguno por ahí con el que nunca pasarán ni una hora de diversión y estará condenado a terminar en el cajón de los juguetes que nadie usa. Peor aún si al ver a los abuelos y tios reciben todavía más regalos, la cantidad de juguetes y cosas nuevas se vuelve poco manejable para un niño de corta edad que termina saturándose y eligiendo solo uno o dos para jugar olvidandose del resto.

Las consecuencias de este exceso al regalar son diversas, desde la económica al gastar más de lo que podemos o debemos en juguetes con los que nadie jugará, hasta psicológicias y emocionales creando niños insasiables y materialistas que sentirán que todo lo merecen y que pueden acceder a cualquier cosa (lo cual sabemos en la vida adulta es poco problable), incluso es posbible que crezcan pensando que lo más importante es la cantidad de lo que se tiene, dejando de lado otros valores más importantes que no necesariamente son cosas. 
 
Por otro lado, no es raro escuchar a padres diciendo frases como: “si te portas mal vas a recibir carbón” o “Santa Claus y los Reyes no te van a traer nada si no haces esto o lo otro”, el usar los regalos de navidad como anzuelo para lograr ciertos comportamientos es condicionar a los niños a pensar que solo son valiosos y aceptados como personas cuando se comportan a la altura de las expectativas de los adultos.

Estas ideas pueden hacerlos creer que tanto padres como abuelos y demás familiares les regalan cosas solo como premio a un comportamiento esperado, no como un detalle que se les hace por el amor que se les tiene y por que son especiales para ellos.

Asi que, antes de atiborrar el árbol de obsequios pensando que más es mejor o amenazar con no regalar nada, pensemos qué es lo que realmente disfrutarán nuestros niños, qué es lo que necesitan y qué mensaje queremos que obtengan de nuestra parte.



martes, 28 de julio de 2015

Fotos y más fotos ¿qué hay detrás de este comportamiento?

La pregunta en el título de este artículo es: ¿qué hay detrás del comportamiento de tomar miles de fotos a nuestros hijos, sobrinos, nietos?, la respuesta: no lo sé, y es que hay tantos y tantos factores que pueden llevarnos a fotografiar de más que no sabría decir cuál es el más fuerte. 

Este escrito no es una cátedra de psicología basada en un libro, es simplemente mi punto de vista de lo que parece ser una moda que ha llegado para quedarse. 

Son pocas las personas que teniendo acceso a Internet no usan redes sociales, Facebook, Instagram, Twitter, etc son herramientas que están siendo verdaderamente explotadas por sus usuarios y ¿pará qué las usan?, para hacerse notar. Si, estamos necesitados de reflectores, queremos que todos sepan lo que hicimos, lo que comimos y hasta que tal dormimos, pero lo primordial aquí es obtener respuesta de los otros, likes, comentarios, si una publicación no tiene respuesta no tuvo razón de ser y puede hasta causarnos cierta melancolía pasajera que no haya causado interés en ninguno de nuestros contactos. 

Pero existen una publicaciones que nadie pasa por alto y obtienen decenas de likes, comentarios y shares en menos de lo que canta un gallo y estas son las fotos de nuestros niños. Asi es, no estoy segura si por gusto realmente hacia ellos o por agradar a los padres, pero todos damos like a la foto de un niño disfrazado, con su pastel de cumpleaños o aprendiendo a caminar, incluso cuando nos parece que la foto no le favorece o cuando ni siquera fuimos invitados a la fiesta. 


Estos likes y comentarios aumentan la sensación de aceptación y pertenencia de los padres, dos emociones primordiales en la pirámide de necesidades de Maslow, sienten entonces que su hijo agrada a todos y que además ellos tienen muchos amigos, lo cual es solo un espejismo ya que en las redes todos parecemos cercanos pero en la vida real no frecuentamos ni a la tercera parte de nuestros "amigos" de Facebook o seguidores. Buscamos reconocimiento, lo necesitamos y es por esto que todos los logros, todos los éxitos y también todos los accidentes de nuestros hijos van a la red, han perdido entonces la privacidad y el respeto por su vida sin si quiera haberse dado cuenta. 

¿Qué necesidad hay de poner la foto del niño con el ojo morado por haberse golpeado mientras jugaba?; ¿o que tal la típica foto del examen con 10 perfecto o la medalla de algún deporte?, los niños no necesitan el reconociento o la compasión de los amigos la infancia de sus padres, pero nosotros, como adultos al parecer si.

Vivimos entonces en una irrealidad, tratando de sentirnos incluidos en un grupo, aceptados y por lo tanto realizados.  

Por otro lado, están los padres que fotografían todo sin subirlo a la red, lo guardan solo para ellos y esto me parece podría hablar de una necesidad de atesorar el momento, angustia de que el tiempo pase, de que los hijos vuelen, de que envejezcan, angustia que los psicólogos llamamos de separación. No dejan nada de trabajo a la memoria, porque todo está ahí, guardado en miles de fotos y videos que nadie volverá a ver, pero nos da tranquilidad saber que están seguros esos recuerdos que se nos van de las manos como agua.

Si vemos la misma situación desde el punto de vista del niño, estamos creándoles un mundo bizarro donde todo se sustenta en una foto. Nuestra autoestima como padres ya se nutrió al recibir miles de comentarios a nuestras publicaciones, pero la del niño se está nutriendo a partir de pensar que hasta lo más burdo merece ser fotografiado y por lo tanto le dará la sensación de que cualquier cosa por buena o mala que sea vale la pena gritarla a los cuatro vientos, se sentirán despreciados o tristes cuando no encuentren los aplausos y reflectores en su vida diaria, cosa que sabemos no existe en la realidad, así que la seguridad en ellos mismos penderá de un hilo y se romperá con facilidad, buscarán la atención de cualquier manera incluso accidentandose o rompiendo las reglas, al final del dia eso también se sube a la red y generará los comentarios tan esperados por padres e hijos. 

Peor aún es el caso de los niños a los que se les pide que "posen" para las fotos, al ser pequeños registrarán como bueno todo lo que sus padres o familiares les pidan y quedará asentado que el físico y lo externo es lo que complace a los adultos que le rodean, así que se olvidará de desarrollarse y mejorar en cualquier otro ámbito de la vida, incluso de adulto se esforzará por dar la mejor imagen posible sin importar mucho nada más. 

Asi que, mi recomendación aquí sería tomar las fotos que nos parezca pero respetando la privacidad de nuestros niños, no hacerlo buscando unicamente el reconocimiento, la aceptación, sino tomar las fotos que realmente queramos conservar no las que nos darán más "fama" en las redes.  

Respetemos a nuestros hijos, no creo que a nadie le guste que se publique una foto donde aparece llorando después de haber tenido un accidente, ni tampoco aquella donde se estaba bañando pero se veía muy lindo. Tal vez ahora sean solo niños y bebés que no saben que sus fotos están siendo observadas por cientos, pero un día lo sabrán o lo sospecharán y no les va a gustar. Demosles el respeto y la privacidad que merecen desde ahora.

Un saludo y recuerden que pueden contactarme también en facebook: www.facebook.com/eldivandelorena







lunes, 15 de junio de 2015

Las mentiras y los niños ¿cuándo son un problema?

Todos los que fuimos niños alguna vez y que además convivimos con niños sabemos una cosa: los niños mienten. 

Esto es algo muy común durante la infancia e incluso hasta la adolescencia, pero hay varios tipos de mentiras, esto más la frecuencia con que se dicen nos ayudará a determinar cuando el mentir es algo natural en el desarrollo del niño y cuando es síntoma de un problema psicológico.


Las mentiras comienzan alrededor de los 3 años, es más o menos a esta edad cuando los niños buscan un poco de autonomía e independencia de los adultos y para lograr esto las mentiras son grandes aliadas, ¿cuántas veces hemos escuchado a un niño decir: "yo no le pegué a mi hermano, se golpeó solito", "no me dejaron tarea" o "estoy enfermo, no podré ir a la escuela", para conseguir lo que se proponen?. Estas son las típicas mentiras "blancas" que los niños dicen, realmente no tienen trascendencia y no implican que el niño tenga un problema psicológico.

Antes de los 5 años, los niños en algunas ocasiones no ven la diferencia entre la realidad y la fantasía, así que podrían pasar por mentirosos ante los adultos cuando unicamente hablaban de algo que para ellos pareció real pero solo está en su imaginación. Pasada esta edad, ya ven con claridad la diferencia entre realidad y fantasía, entonces utilizan las mentiras para lograr lo que se proponen u obtener atención. 
 
Pero puede suceder que las mentiras sean mucho más elaboradas, constantes y continuas, incluso pueden afectar a terceras personas. Entonces posiblemente nos encontremos ante un niño que por alguna razón no acepta su realidad, puede ser por temor, angustia, baja autoestima, sentimientos de rechazo o abandono, entre muchas otros sentimientos que pueden estar afectando profundamente al niño y lo hagan mentir para escapar de ellos. En estos casos se recomienda buscar ayuda profesional para que, por medio de diversas técnicas, el psicólogo logre identificar la raíz de estas mentiras y trabajar en ello con el niño y la familia. 

Esperando como siempre que les haya sido de utilidad esta información, dejo abierto este blog para cualquier duda o comentario, recuerden que también pueden contactarme via facebook en: www.facebook.com/eldivandelorena donde agradeceré mucho sus likes y shares.

¡Saludos!




 

domingo, 10 de mayo de 2015

Padres de niños con discapacidad a ellos ¿quién les ayuda?

No son pocos los casos en los que los padres salen del consultorio del médico con la noticia de que su bebé tiene alguna discapacidad o enfermedad que le impedirá desarrollarse normalmente. Cuando esto sucede, la novedad puede volverse realmente desgarradora para quienes la reciben, ya sean familiares o amigos de los padres del bebé, se convierte en una situación complicada de manejar a nivel emocional, no solo por la angustia inmediata que se sucita, sino también por todo lo que ocurre y ocurrirá durante la vida de este niño.
Todos se vuelcan sobre el bebé para recibirlo, ayudarlo y acompañarlo en lo que pueda necesitar, pero nadie realmente se pone a pensar en lo que está sucediendo en la mente de sus padres, lo que sienten, lo que piensan, lo que les angustia, lo que les duele. Y es a ellos a quien va dirigido este artículo, a los padres de estos niños que pasan los días muy acompañados y ayudados por fuera, pero muy solos por dentro, porque nadie más que ellos comprende lo que les está pasando.

Se dice que el saber que se está esperando un bebé es una de las mejores noticias que puede recibir alguien, pero también, cuando va acompañada de la confirmación de una discapacidad en el feto se vive algo así como un duelo y ahora les explicaré porque.

Cuando un bebé nace con una discapacidad, la imagen que la madre tenía de él y de su vida se ve deteriorada, cuanto más si este bebé era un proyecto materno que le daba gran ilusión.

Al recibir la noticia de que su bebé no será lo que tenían en mente y tampoco podrá seguir el camino que siguen los demás niños en su desarrollo, la ilusión se desmorona y esto genera un sentimiento de tristeza profundo en ambos padres que irá acompañado de una sobreprotección al niño que puede afectarle más que beneficiarle, con esto quiero decir que hay muchos padres (no solo de niños con discapacidad) que al sobreproteger al niño no lo dejan desarrollarse, todos los niños sin excepción tienen necesidad de explorar, de moverse, de conocer más, si no se los permitimos pensando que no son capaces de lograr nada, nunca sabremos que en realidad pueden lograr mucho si los apoyamos, si los impulsamos. 
El miedo de los padres a hacer las cosas mal, a equivocarse es completamente normal, pero es importante superarlo y dejar a los niños hacer lo que puedan y para saber qué es lo que pueden hacer debemos darles autonomía, seguridad y confianza, no es necesario decirselos con palabras, las actitudes, las miradas e incluso la ansiedad que podamos tener ante ellos se transmite de mil maneras y ellos lo sienten.

Pero volvamos a la comparativa con el duelo, cuando perdermos a un ser querido pasamos por varias etapas psicológicas que pueden durar más o menos en cada persona, pero lo que si es real es que todos pasamos por todas y cada una de ellas. Cuando los padres se enteran de la discapacidad de su hijo pasan por las mismas etapas que en el duelo y es muy importante superarlas todas para así poder ser unos padres plenos.

La primer etapa es la negación, es decir, negar que la noticia es real y pensar que puede haber un error. La segunda es el enojo, posteriormente viene la negociación que es cuando tratamos de convencernos de cómo es en realidad la situación analizando pros y contras de la misma. La cuarta etapa es la tristeza y la quinta y última: la aceptación de los hechos. 

Es muy frecuente ver personas que no llegaron a la quinta etapa y se encuentran atorados en alguna de las anteriores sin siquiera darse cuenta, si sientes que estás en esta situación trata de analizar lo que sientes y porqué para averiguar como pasar a la siguientes etapas, recuerda que es muy importante tanto para ti como para tu pareja e hijo el que estés en la mejor forma emocional posible. 

 Para más información, ayuda, asesoría u orientación, puedes contactarme por este blog o por www.facebook.com/eldivandelorena, me encantará poder ayudarte.

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¡Saludos!








viernes, 8 de mayo de 2015

Síntomas de abuso sexual en niños


Desgraciadamente, en nuestra sociedad cada vez más enferma, el abuso sexual en niños es una realidad frecuente, muchos son los pequeños que desde muy tempranas edades han tenido que lidiar con esta situación y para nuestra mala suerte ninguno está excento.

El abuso sexual en niños se puede dar casi en cualquier lado: escuelas, clubes deportivos, parques e incluso en el propio hogar, lo más frecuente es que el abusador sea alguien cercano al niño, incluso de la famila, así que estemos bien atentos a los mensajes que el comportamiento de nuestros pequeños nos mandan. 

Es importante aclarar que abuso sexual no es lo mismo que violación, aunque en el caso de la psicología ambas llegan a marcar de manera permanente al niño. La violación es un acto mucho más cargado de agresividad, violencia e incluye penetración, en el caso del abuso no la hay. 

A continuación los síntomas más comunes en estos casos:
  • Pesadillas continuas: generalmente relacionadas con monstruos,  navajas, ambientes agresivos y hostiles.
  • Insomnio
  • Irritación de pene o vagina
  • Enuresis: niños que ya controlaban esfínteres en la noche comienzan a orinar mientras duermen
  • Retraimiento: pierden ganas de socializar y jugar
  • No permiten que nadie los toque y se muestran desconfiados y nerviosos incluso ante muestras de amor normales
  • Baja de calificaciones y distracción
  • Autoagresión
  • Estreñimiento en niños que antes no padecían este problema
  • Fobias
  • Falta o pérdida de apetito
  • Dificultad para sentarse
  • Interés repentino por el sexo y autoestimulación 
  • Imitación de conductas sexuales que no tendría por que conocer a su edad
                                                                         
Para poder hablar de que un niño ha sido o está siendo abusado tendría que cumplir varias de las anteriores, ya que una por si sola no es suficiente y puede tener otro origen.


Si detectamos alguna de las actitudes anteriores en nuestro niño será muy importante hablar con él, escucharlo, en ocasiones los niños no quieren hablar del tema, pero en otras piden a gritos que se les ponga atención y lo hablan abiertamente.

Otra cuestión importante es creérles, en ocasiones nos vienen con la noticia de lo que su tio, papá, vecino les ha hecho y como es alguien en quien nosotros confiamos no les creemos. Por favor no caigamos en este error, los niños no inventan este tipo de cosas, si pueden ser muy imaginativos, pero estos temas deben atenderse y no tratarse a la ligera. 

Recordemos que un niño abusado sexualmente crecerá con una marca en su personalidad y en su mente difícil de quitar, lo mejor en caso de comprobar un abuso es canalizarlo a un profesional para evitar un daño aún mayor a su integridad y ayudarlo a superar el trauma.


Como siempre esperando les haya sido de utilidad esta información, pueden cotactarme por la sección de mensajes de este blog o via mi correo: lorena.amescua83@gmail.com

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domingo, 3 de mayo de 2015

Berrinches en preescolares ¿Por qué lo hacen? ¿Cómo evitarlo?

Los berrinches o rabietas en niños pequeños son muy comunes, no por esto dejan de ser molestos y avergüenzan a los padres cuando suceden en público. No todos los niños son propensos a reaccionar asi, incluso hay niños que pasan la etapa de los berriches sin haber hecho uno solo, en cambio hay otros que los hacen dos o hasta tres veces por día, arrasando con la paciencia y buena voluntad de los padres que terminan por perder los estribos y empeorar la situación.


Pero ¿por qué se dan los berrinches en niños pequeños?
Puede haber muchos factores que desencadenen una rabieta, pero lo que tienen en común es que su orígen está en la frustración, los preescolares todavía no saben reconocer bien algunas de sus emociones y mucho menos controlarlas, así que ante algo que no les parece bien se frustrarán y al no saber que hacer con la emoción explotarán llorando a gritos, patadas y aventando cosas.

Otro motivo es que a esta edad se da lo que se conoce como la "primera adolescencia", los niños buscan poner límites entre ellos y los padres, quieren ser autónomos y constemente están probando hasta dónde pueden llegar sin que se les ponga un alto. No es que sean rebeldes, es simplemente que están dejando de ser bebés  para convertirse en niños y ellos lo saben, así que buscarán arriesgarse, explorar y pasar los límites que han tenido hasta ahora para comprobarse a si mismos lo independientes que son, lo malo es que normalmente se les ocurren cosas que los adultos calificamos como inapropiadas o peligrosas y cuando se los hacemos ver estallan en frustración y enojo. 

 Y entonces, ¿cómo marcar límites sin llegar a la explosión?
Pregunta complicada, ya que cada niño tiene una personalidad diferente y reaccionará distinto a nuestra imposición de límites. Aún así, hay algunas cosas que podemos hacer en todos los casos y probar para saber cual funciona mejor con nuestro niño.

Es importante mencionar que debemos como padres aprender la diferencia entre lo que definitivamente no se puede permitir y lo que se puede aceptar aunque no nos guste la idea. Por ejemplo:
Definitivamente no podemos permitir que salga a la calle sin zapatos o en ropa interior, esto no está a discusión y así debemos hacerselo saber al niño. 
Por otro lado, hay cosas que, aunque no nos encante la idea podemos permitir, como por ejemplo usar una chamarra que el niño haya eligido en vez de que lleve la que teníamos pensada.

Así pues, hay que saber elegir qué batallas vamos a ganar y dejarle ganar algunas también (las más pequeñas), de esta manera sentirá que tiene poder de decisión y autonomía, aunque realmente no esté eligiendo nada priomordial. 

Otra cosa que podemos intentar es adelantarnos al berriche, si sabemos que proximamente tendremos que hacer algo que al niño no le va a gustar y desencadenará una rabieta, podemos irlo "preparando psicológicamente", hablar con él, explicarle con paciencia y sin regaños ni amenazas lo que sucederá y por qué tiene que ser así, es posible que el niño siga sin estar de acuerdo, pero por lo menos la rabieta no llegará al punto máximo al no tomarlo por sorpresa.

Un punto importantísimo en este tema, si no es que el más relevante, es no ceder después de la rabieta, es decir, seguir más o menos esta dinámica:
1. El niño quiere jugar
2. Le decimos que no puede porque es hora de dormir
3. Inicia el berrinche
4. Accedemos y lo dejamos jugar
5. Tu hijo aprenderá que reaccionando así obtendrá lo que quiere y lo repetirá cada vez que quiera conseguir algo.

Este aprendizaje no es sacado de la creatividad del niño, tiene un fundamento básico descubierto y estudiado desde hace muchos años por el fisiólogo ruso Iván Pavlov quien al hacer experimentos, descubrió que si se premia una actitud (como ceder en este caso) se refuerza positivamente y se repetirá ya que se ha aprendido. Si tu hijo ya aprendió, entonces es momento de reaprender y para esto hay que hacerlo que olvide que su comportamiento obtendrá recompensa.

¿Qué hacer cuando está en pleno berrinche?
  • No ponerse al nivel del niño gritando y manoteando, esto solo empeorará las cosas ya que ambas partes irán subiendo el tono de su enojo y al final nadie habrá ganado.
  • No intentes calmarlo premiandolo (recuerda a Pavlov), no le ofrezcas dulces o regalos, tal vez logres calmarlo pero aprenderá que su comportamiento da frutos.
  • No llegues a los golpes, es posible que tu enojo te supere y quieras calmar a tu hijo dándole nalgadas o pellizcos, tampoco funcionará por que solo se frustrará más y al final, te sentirás arrepentido por agredirlo.
  • Si la rabieta ocurre en un lugar público, comienza por desconectar tus ojos y oídos de los comentarios y miradas de las demás personas, para todos es muy fácil criticar pero si se encontraran en tus zapatos seguramente tampoco sabrían qué hacer. Tu hijo no es el primer ni el último niño que hace berrinches.
  •  Si te es posible, intenta no reaccionar ante la rabieta, puedes mirar al niño con desaprobación y seguir lo que estabas haciendo, tarde o temprano se calmará y se dará cuenta de que no surtió el efecto esperado, después de varias veces con esta misma reacción aprenderá que no obtiene nada más que agotamiento y comenzará a disminuir la intensidad de sus berrinches.
Generalmente estas situaciones comienzan a ceder y terminan por desaparecer alrededor de los 5 años, pero cuidado, un niño berrinchudo mal llevado puede dejar de tener crisis de llanto para convertirse en un niño mal criado pasando esta edad, así que mientras más pronto se corrigan los errores y se calmen las aguas, será mejor para el futuro de ambas partes.

Cualquier otra duda o comentario pueden envíarla mediante este blog, por facebook: www.facebook.com/eldivandelorena o a mi correo: lorena.amescua83@gmail.com

¡Saludos! y gracias por sus likes y shares.
 
 

 



martes, 14 de abril de 2015

¿Cómo tratar la muerte con los niños?


Este tema es especialmente complicado, la muerte no es nada fácil de asimilar y mucho menos cuando el que ha perdido a un ser querido es un niño, es por esto que como adultos debemos comprender dos cosas principales antes de hablar del tema con nuestros hijos:

1. La concepción que tenemos nosotros mismos de la muerte, si nos causa miedo o angustia o si por el contrario, la percibimos como un paso más en la existencia que  nos llevará a un lugar mejor, aunque no queramos, estas emociones se transmitirán a nuestros hijos de manera inconsciente.

2. La edad psicológica y cronológica del niño, no es lo mismo hablar del tema a un niño de 4 años que a uno de 9 o 10. Asi que es necesario conocer el grado de madurez y las características emocionales de cada uno, es decir, un niño puede tener 6 años y ser tan maduro psicológicamente como uno de 8 o tan inmaduro como uno de 4, así que tendremos que acoplarnos a esto y hablarle a su nivel.
 


Por otro lado están las emociones, puede que nuestro niño sea extremadamente sensible e impresionable y habrá que hablar con mucho tacto con él, o podría ser que sea muy fuerte e incluso que parezca que es frío, en este caso, la manera de abordar el tema tendría que ser diferente.

Es importante aclarar que antes de los 5 años aproximadamente, los niños piensan que la muerte es un estado temporal y revertible, posteriormente comienzan a darse cuenta de que es definitiva y permanente, además de que a todos nos sucederá en algún momento y al comprender esto puede sentir angustia por la propia muerte o la de sus seres queridos. 


Antes de pasar a la parte donde explico lo que si se debe de decir a los niños empezaré por decir lo que no se debe hacer:
  • Tratar de explicar la muerte de un ser querido diciendo cosas como: "es que ya estaba viejito y por eso murió" o "se murió por que estaba enfermo". En cuanto a esto, me gustaría aclarar que los niños no hablan jamás en sentidos figurados, es decir, lo entienden todo textualmente, si les decimos cosas como las anteriores les crearemos confusión, ya que pensarán que solo los viejitos se mueren o que cualquier enfermedad puede matarlos, incluso una gripita. Recordemos que no pueden diferenciar tampoco exageraciones de realidades y mucho menos sabrán que por un dolor de estómago nadie se muere y cuando lo sientan se angustiarán terriblemente pensando que ha llegado su momento. 
  • Otras expresiones que son comunes al momento de hablar de la muerte son: "se lo llevó Dios" o "ya está descansando", como dije anteriormente, los niños no entienden estas expresiones, así que podrían pensar que Dios bajó personalmente y se lo llevó de la mano, lo cual puede hacerlo sentir irá hacia él o, en el segundo caso, pensar que como dormir es descansar, entonces puede morir mientras duerme y comenzará a tener miedo a dormir o a que otras personas lo hagan.
  • Evitar de hablar del tema con ellos, eso los confundirá mucho y se pasarán todo el duelo (que hasta para los adultos es complicado) solos, sin explicaciones de lo sucedido y tratando de entender por ellos mismos. 
Debemos tomar en cuenta que los niños son niños, no tontos, así que se darán cuenta del sufrimiento de los adultos, del cambio de rutina y del ambiente que prevalezca en la familia y les afectará.
 
Lo que si se debe hacer es:
  1. Hablar claramente y a su nivel
  2. Validar sus sentimientos, esto significa, dejarlo hablar y que exprese lo que piensa, si tuviera complicaciones para identificar lo que siente será muy importante que le ayudemos a ponerle nombre a estas emociones, se pueden usar frases como: "se que te sientes triste/enojado..."
  3.  Dejarlo que reaccione espontáneamente sin juzgarlo: cada uno de nosotros reacciona diferente ante la noticia de la muerte de un ser querido, algunos estallan en llanto, otros se enojan, otros rien como mecanismo de defensa o incluso algunos pueden ponerse violentos, debemos dejar que se desahogue de la manera que a él mejor le funcione, pero siempre poniendo límites y conteniendo la emoción para que no se desboque.
  4. No ignorar el tema, hablar de la muerte o de la persona fallecida cada que el niño saque el tema, platicar puede ser muy terapéutico y consolador, ayuda a organizar sentimientos y pensamientos, pero sobre todo genera empatía y acompañamiento entre las personas que están pasando por un duelo.
Espero que esta información haya sido de utilidad, cualquier otra cosa que quieran comentar estoy disponible en este blog, via facebook: www.facebook.com/eldivandelorena o twitter: @eldivandelorena.

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¡Saludos!






viernes, 3 de abril de 2015

¿Cómo fomentar la autoestima en nuestros hijos?


¡Que tema tan de moda en los últimos tiempos! Todos hablamos de la importancia de la autoestima y de miles de recetas para lograr que la de nuestros hijos sea excepcional, pero antes de pasar a este punto sería bueno empezar por responder dos preguntas básicas ¿qué es realmente la autoestima y por qué es importante?

No es objeto de este artículo dar definiciones de libros de texto, me parece más útil explicarlo a mi manera de entenderlo y sería más o menos así: la autoestima es el valor y amor que nos damos a nosotros mismos por ser quien somos, es aceptar nuestras virtudes y defectos, tenernos confianza y sobre todo, saber que somos únicos e irrepetibles y valemos tanto como los demás. 
 

La importancia de tener una buena y fuerte autoestíma desde niños radica en que al sabernos capaces y amados, tendremos mayor seguridad en nuestras acciones y decisiones, lo que seguramente dará muy buenos frutos.

Destruir la autoestima de un niño es muy fácil, podemos tener en casa un niño con baja autoestima y sin siquiera saberlo pero podemos detectar el problema si nuestro hijo presenta timidez excesiva, miedos constantes, ansiedad, indecisión o vergüenza. También puede ser que sienta que no es tan inteligente como el resto de los niños, que es feo, que tiene pocos amigos o que a nadie le cae bien. Desde luego que estos pensamientos no los externarán con facilidad, es por esto que debemos siempre mantener una postura abierta a escucharlos, de confianza, deben saber que cuentan con nosotros en todo momento y que los apoyaremos y guiaremos.

Si por ejemplo, nuestro hijo llega a casa con un reporte de la maestra donde dice que el niño está muy distraido y que su rendimiento es bajo, antes de regañarlo y castigarlo escuchemos lo que tiene que decir, es probable que no sea flojera o desidia, puede ser que se sienta temeroso, angustiado o que no comprenda los temas y no quiera preguntar por miedo a las burlas de los compañeros.

La comunicación es fundamental en una familia, es el motor que la mantiene viva y unida, asi que les propongo mantener una actitud positiva ante ella, hacerle saber a nuestros hijos (de cualquier edad) que pueden confiar en nosotros, que los escucharemos antes de evaluarlos y juzgarlos. Esto les dará el sentimiento de que son valiosos, es decir, alimentará su autoestima.

Es importante también festajar sus logros, ya sean deportivos, escolares o incluso sociales. A todos nos parece muy lógico recompensar de alguna manera a un niño que ganó el primer lugar en la escuela, pero qué tal aplaudir al que sentía vergüenza de saludar a los vecinos y finalmente un día lo logró, no debemos ver este paso como un “hasta que se animó a saludar, a ver si ahora si se le quita lo mal educado”, puede ser que para este niño tímido, un elogio por parte de los padres lo impulse a sentir menos pena y a empezar a valerse por si mismo. Recordemos que para los niños lo más importante es lo que piensen en su familia de ellos, sobre todo sus padres, viven constantemente tratando de llamar su atención y de agradarlos.

Otras acciones que puedes realizar para ayudar a tu hijo a mejorar su autoestíma y reforzarla son:
  1. Demuestrale tu amor: las muestras de cariño como besos y abrazos son básicas para el desarrollo de un niño, no escatimes en ellas.

  2. No lo compares con otros: recuerda que todos venímos de familias diferentes, con distintos valores, gustos y habilidades.

  3. Cuando cometa un error o no logre un objetivo se empático, dale palabras de aliento y hazle saber que no pierdes la confianza en él y sus capacidades. 
     
  4. Dale atención, atención y más atención, hoy en día estamos saturados de información, gadgets, aparatos tecnológicos, trabajo. He visto madres que están tan pendientes del iphone que no se dan cuenta de que su hijo las está llamando o está en peligro. Otras, ni siquiera despegan la vista de la computadora cuando su hijo les está hablando, ¿cómo nos sentiríamos si al hablarle a alguien este no voltee si quiera a vernos?, seguramente poco importantes, ahora imaginen que la persona que nos está ignorando es en ese momento la más importante para nosotros, ¿sería peor verdad?. No digo que nos olvidemos de nuestra vida en internet o redes sociales, lo que digo es que les demos tiempo, juguemos con ellos, platiquemos de cómo les fue en la escuela, de lo que les gusta y lo que no, conozcámoslos a fondo, ¡son nuestros hijos y somos sus únicos padres!

    Si quieres contactarme por cualquer duda o comentario puedes hacerlo por medio de este blog o via facebook: www.facebook.com/eldivandelorena

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