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martes, 5 de abril de 2016

La sobreprotección en niños y adultos

No es para nadie un secreto que existen varios estilos de partenidad: los estrictos, los relajados, los ausentes y desde luego: los sobreprotectores. Hoy hablaremos de este último tipo, de las consecuencias en los hijos y de los motivos que los llevan a ser así.
La idea de este artículo es no solo que analices si estás siendo sobreprotector con tus hijos, sino también que veas si tus padres lo fueron contigo y las posibles repercusiones que vives hoy como adulto. 


Empecemos por analizar qué hace un padre/madre sobreprotector:
  • No permiten a sus hijos tomar decisiones y cuando lo hacen, hacen sentir al hijo que sus decisiones no son correctas: muchas veces los demás no deciden lo que nos gustaría, lo que creemos mejor para ellos, pero no por esto la decisión es equivocada. Es importante dejar decidir y que vean las consecuencias de sus propias decisiones, de otra manera no aprenderán de sus experiencias ni mejorarán su autoestima y seguridad. Cuando son pequeños podemos empezar dejándolos elegir sus juguetes, la ropa que usarán, lo que pedirán en un restaurante limitando la elección a dos o tres opciones que previamente seleccionamos como adultos. 
  •  Resuelven la vida de sus hijos: hasta en lo más básico tenemos a la mamá ayudando al hijo. Conforme los niños crecen lo mejor es dejarlos que hagan por si mismos lo que vayan siendo capaces de lograr, sin presionar para que hagan más de lo que pueden o comparándolos con los amigos o hermanos, pero tampoco haciendo todo por ellos, ayudar solo si lo solicitan. Asi reafirmarán la idea de que son capaces y autosuficientes, lo cual además de hacerlos felices les da confianza en si mismos.
  • Invalidan ideas, pensamientos y emociones de sus hijos: frases como: "es que tu no entiendes", "no llores por eso", "tus ideas no son buenas", solo disminuyen la autoestima del niño y lo hacen sentir inseguro sobre sus propias capacidades, crecerá pensando que nada de lo que piense es correcto y mejor esperará a que alguien que  considere "más capaz" le resuelva la vida. 
      
     
Un adulto también puede ser sobreprotegido por sus padres o su pareja, incluso, si se trata de alguien mayor puede ser sobreprotegido por sus hijos ya adultos. ¿Como es esto? Por extraño que parezca, hay miles de casos similiares, están los hijos que no permiten que su padre/madre salga a la calle, eliga sus actividades o se distraiga con lo que le apetece, imponiendole la vida que ellos creen que es mejor. 
También se puede sobreproteger a un adulto entrometiendose en su vida más de lo debido, criticando abiertamente sus decisiones, sembrando ideas en su mente para que cambie de manera de ser, de amistades, de pareja, de trabajo.
Pero cuidado, es importante mencionar que muchas veces esta invasión a la vida es inconsciente y no se hace para dañar, sino con la mejor intención, aunque los resultados normalmente son desastrosos. 

¿Qué puede  provocar que una persona se vuelva sobreprotectora?
Son muchos los factores que pueden llevar a alguien a sobreproteger, habría que indagar más en la historia y pasado de cada persona para saber los verdaderos motivos para comportarse así ya que lo más seguro es que estén bien ocultos en la profundidad de la mente, pero comunmente las razones suelen ser:
  • Miedo al abandono de la persona protegida: si sobreprotegemos volvemos "inválida" o inútil a una persona y temerosa de enfrentar la vida sola, así que permanecerá a nuestro lado siempre para que la ayudemos a vivir la vida que sola no puede. Para no quedarnos solos, nos creamos un compañero que no pueda solo y dependa de nosotros. 
  • Miedo a la pérdida de control: si alguien es autónomo y seguro de si mismo tomará sus propias decisiones y estas pueden hacernos perder el control de la situación.
  • Narcisismo: un trastorno psicológico que nos hace sentir más inteligentes y capaces que los demás, lo cual nos lleva a menospreciarlos y que piensen que son incapaces e inútiles. En el fondo, una persona narcisista tiene una gran inseguridad en su interior pero teme que los demás lo noten, así que se hará pasar por el más listo para ocultar su miedo al fracazo y a no ser el mejor. 
  • Haber sido un niño sobreprotegido: la paternidad se aprende de nuestros propios padres, si fuimos sobreprotegidos es posible que hagamos lo mismo con nuestros hijos, incluso sin darnos cuenta. 
Recordemos siempre que cada quien tiene su vida, nadie quiere vivir oculto bajo las faldas de alguien más ¡somos independientes en cuerpo, lo debemos ser también en mente!
Como siempre espero que esta información les haya ayudado a aclarar algunas ideas y si tuvieran alguna duda ya saben que pueden contactarme.

viernes, 29 de enero de 2016

Padres que abusan sin saberlo de sus hijos ¿cómo son?

Según la OMS, se puede definir como “los abusos y la desatención de que son objeto los menores de 18 años, e incluye todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, negligencia y explotación comercial o de otro tipo que causen o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño, o poner en peligro su supervivencia...” 

Existen varios tipos de abuso y no siempre es fácil identificarlos, incluso se puede abusar de un niño sin siquiera saberlo, a continuación te damos una guía rápida para identificarlos y así actuar oportunamente:
  • Abuso escolar: también conocido como bullying y muy famoso actualmente, este es el único tipo de abuso en el que los abusadores son niños también.
  • Abuso sexual: se da cuando una persona se aprovecha de otra para satisfacer un deseo sexual, es imporante aclarar que no es lo mismo que una violación, ya que esta última está mucho más cargada de violencia, agresividad e incluye penetración.

  • Abuso en el ambiente familiar: es el más silencioso de todos, ya que en ocasiones, ni el abusador ni el abusado notan que están inmersos en esta problemática.
     
    ¿Cómo podemos saber si estamos abusando de nuestros niños sin saberlo?
    Podemos ser padres abusadores si:
  • ponemos a nuestros hijos obligaciones y responsabilidades excesivas y no adecuadas a su edad.
  • Los presionamos demasiado con ser los mejores en la escuela o el deporte, obligándolos a comportarse como adultos pequeños y no permitiendo que tengan tiempo para distraerse o recrearse con actividades adecuadas a su edad y de su elección.
  • Los comparamos con sus hermanos o amigos haciendolos sentir que no son capaces de hacer las cosas o que no llegan a cumplir nuestras expectitivas
  • Les hablamos despectivamente y con insultos, los humillamos frente a otras personas al regañarlos o golpearlos en público
  • somos agresivos y violentos al corregirlos empleando golpes y amenazas verbales
Todos los tipos de abuso provocan secuelas psicológicas profundas que generan adultos con baja autoestima, inseguridad, miedos y fobias y en algunos casos hasta delincuentes que repetirán los patrones que aprendieron en su infancia en su vida futura.

¿Cómo saber si nuestro niño es abusado? Presentará síntomas como: 
  • nerviosismo
  • pérdida de apetito
  • baja de calificaciones
  • insomnio
  • falta de gusto por el juego y la socialización
  • problemas al controlar esfínteres
  • inseguridad en si mismo
  • irritabilidad 
Si sospechas que tu niño puede estar siendo abusado, trata de hablar con él al respecto, resuelve sus dudas, apóyalo.  
Si es él quien te busca para hablar sobre un abuso que esté sufriendo, créele lo que te cuente, generalmente los niños no mienten al respecto y tu apoyo y comprensión como padre es fundamental para ayudarlo a superar el problema de la mejor manera posible. 
Si sientes que necesitas mayor orientación o quisieras que tu hijo platique con un profesional puedes apoyarte en un psicólogo terapeuta quien sabrá tratar el caso para ayudar a tu hijo a salir adelante. 

Recuerda que cualquier duda o comentario que tengas puedes contactarme vía este blog o en mi pagina: www.facebook.com/eldivandelorena.

¡Saludos!



 
 

 

domingo, 10 de mayo de 2015

Padres de niños con discapacidad a ellos ¿quién les ayuda?

No son pocos los casos en los que los padres salen del consultorio del médico con la noticia de que su bebé tiene alguna discapacidad o enfermedad que le impedirá desarrollarse normalmente. Cuando esto sucede, la novedad puede volverse realmente desgarradora para quienes la reciben, ya sean familiares o amigos de los padres del bebé, se convierte en una situación complicada de manejar a nivel emocional, no solo por la angustia inmediata que se sucita, sino también por todo lo que ocurre y ocurrirá durante la vida de este niño.
Todos se vuelcan sobre el bebé para recibirlo, ayudarlo y acompañarlo en lo que pueda necesitar, pero nadie realmente se pone a pensar en lo que está sucediendo en la mente de sus padres, lo que sienten, lo que piensan, lo que les angustia, lo que les duele. Y es a ellos a quien va dirigido este artículo, a los padres de estos niños que pasan los días muy acompañados y ayudados por fuera, pero muy solos por dentro, porque nadie más que ellos comprende lo que les está pasando.

Se dice que el saber que se está esperando un bebé es una de las mejores noticias que puede recibir alguien, pero también, cuando va acompañada de la confirmación de una discapacidad en el feto se vive algo así como un duelo y ahora les explicaré porque.

Cuando un bebé nace con una discapacidad, la imagen que la madre tenía de él y de su vida se ve deteriorada, cuanto más si este bebé era un proyecto materno que le daba gran ilusión.

Al recibir la noticia de que su bebé no será lo que tenían en mente y tampoco podrá seguir el camino que siguen los demás niños en su desarrollo, la ilusión se desmorona y esto genera un sentimiento de tristeza profundo en ambos padres que irá acompañado de una sobreprotección al niño que puede afectarle más que beneficiarle, con esto quiero decir que hay muchos padres (no solo de niños con discapacidad) que al sobreproteger al niño no lo dejan desarrollarse, todos los niños sin excepción tienen necesidad de explorar, de moverse, de conocer más, si no se los permitimos pensando que no son capaces de lograr nada, nunca sabremos que en realidad pueden lograr mucho si los apoyamos, si los impulsamos. 
El miedo de los padres a hacer las cosas mal, a equivocarse es completamente normal, pero es importante superarlo y dejar a los niños hacer lo que puedan y para saber qué es lo que pueden hacer debemos darles autonomía, seguridad y confianza, no es necesario decirselos con palabras, las actitudes, las miradas e incluso la ansiedad que podamos tener ante ellos se transmite de mil maneras y ellos lo sienten.

Pero volvamos a la comparativa con el duelo, cuando perdermos a un ser querido pasamos por varias etapas psicológicas que pueden durar más o menos en cada persona, pero lo que si es real es que todos pasamos por todas y cada una de ellas. Cuando los padres se enteran de la discapacidad de su hijo pasan por las mismas etapas que en el duelo y es muy importante superarlas todas para así poder ser unos padres plenos.

La primer etapa es la negación, es decir, negar que la noticia es real y pensar que puede haber un error. La segunda es el enojo, posteriormente viene la negociación que es cuando tratamos de convencernos de cómo es en realidad la situación analizando pros y contras de la misma. La cuarta etapa es la tristeza y la quinta y última: la aceptación de los hechos. 

Es muy frecuente ver personas que no llegaron a la quinta etapa y se encuentran atorados en alguna de las anteriores sin siquiera darse cuenta, si sientes que estás en esta situación trata de analizar lo que sientes y porqué para averiguar como pasar a la siguientes etapas, recuerda que es muy importante tanto para ti como para tu pareja e hijo el que estés en la mejor forma emocional posible. 

 Para más información, ayuda, asesoría u orientación, puedes contactarme por este blog o por www.facebook.com/eldivandelorena, me encantará poder ayudarte.

Si te pareció interesante o conoces a alguien que le pueda gustar este artículo, regálame un share o un like.

¡Saludos!








domingo, 3 de mayo de 2015

La adopción: una mirada desde la psicología

Un tema controvertido, complicado, con mucho pero mucho fondo y tela de donde cortar, tanto así que me es dificil comenzar a escribir. 

Suena lindo, altruista, romántico decir: "mi pareja y yo queremos adoptar un niño", y ¡claro que lo es!, no es nada fácil permitir la entrada de un desconocido a nuestro hogar, a nuestra intimidad, sin importar que sea un bebé o un niño mayor, sencillamente no lo conocemos, no lleva nuestra sangre y esto lo vuelve un poco más complicado que embarazarse y tener un hijo de nuestro mismo linaje.

Muchos podrán pensar que no es cierto todo esto, que desde luego que se puede amar a un niño adoptado como si fuera de la familia, no los contradigo, pero es importante dejar claro que estos pensamientos no son conscientes, no nos damos cuenta de que los tenemos y generalmente están muy guardados dentro de nuestro inconsciente que no los dejará salir facilmente, ese es su trabajo. 


Quiero dejar claro que no es mi postura desalentarlos acerca de la idea de la adopción, al contrario, me parece una vía muy buena para formar una familia y además cambiar la vida de un niño para siempre, pero sí debemos tener en cuenta todas las variables que pueden surgir, una de ellas es que las parejas suelen atemorizarse al pensar que el niño que van a adoptar tenga alguna enfermedad mental heredada de su familia biológica. En cuanto a este punto temo decirles que es una realidad, puede pasar, pero también puede que no suceda y la explicación viene de dos vertientes:

1. Algunas enfermedades mentales graves sí son hereditarias como por ejemplo: las psicosis y las perversiones, en las que las personas pueden tener alucinaciones, perder contacto con la realidad o ser incapaces de manerjarse normalmente en la sociedad.

2. Todos tenemos predisposición a padecer algunos trastornos psicológicos, pero que se desarrollen o no dependerá en gran medida del ambiente donde se vive.
 
Tomando en consideración estas dos premisas, podemos decir que es real que tengamos la suerte de adoptar un niño con cierta predisposición a sufrir algún trastorno mental grave, pero es posible que este nunca se desarrolle al no encontrar un detonante en el ambiente y la vida del niño.

Por ejemplo:  hay familias donde la esquizofrenia es un trastorno que se puede encontrar en varias personas de diferentes generaciones, la familia tendrá entonces predisposición a padecer este tipo de psicosis. Pero puede suceder que haya una persona de esta familia con la misma predisposición, misma genética y misma probabilidad de sufrir esta enfermedad y aún así no se desarrolló en ella ¿por qué?, se cree que puede deberse a que el ambiente no lo propició, es decir, no hubo un detonante que desencadenara los síntomas de la enfermedad. 

Cuando adoptamos un niño no sabemos el vagaje psicológico que tiene, no sabemos ni podremos saber nunca si sus padres, abuelos o tíos padecen alguna enfermedad de este tipo ni cual, por lo tanto, podríamos llevarnos una sorpresa en el futuro. No quiero decir con esto que todos los niños adoptados vayan para este camino, ni tampoco que no merecen ser adoptados por tener probabilidad de desarrollar una psicosis, lo que quiero decir es que la situación puede existir y debemos saber cómo actuar en caso de que se dé. 

Pensar que los protegeremos entonces de los estímulos que puedan desencadenar una enfermedad mental es como buscar una aguja en un pajar, son tantos y tan diversos estos estímulos que dificilmente podremos controlarlos todos o saber cuál es el que generaría el brote. 



¿Qué hacer entonces?

Mi recomendación es: si lo que quieren tu y tu pareja es adoptar un niño ¡adelante! no hay cosa más bella que abrir nuestro corazón desinteresadamente y hacer feliz a alguien. Pero tengan en cuenta siempre que no importando si el niño que adoptarán es un bebé o un niño mayor, la carga genética que tiene no cambiará nunca y la desconocemos así que debemos mantenernos atentos para poder ayudar y saber como reaccionar en caso necesario.

Espero les sea de utilidad esta información y recuerden que pueden contactarme para cualquier duda o comentario en este blog o en: www.facebook.com/eldivandelorena

¡Saludos!













viernes, 24 de abril de 2015

Hijos de padres divorciados: ¿son menos felices?

Mucho se ha hablado de este tema, existen opiniones encontradas, desacuerdos, mitos, leyendas urbanas. Lo que yo puedo decir al respecto es que no hay una verdad absoluta aquí, como siempre en la psicología, se debe analizar caso por caso, todos son diferentes y se deben ver desde esta perspectiva de hetereogenidad.

No podemos asegurar que los hijos de padres divorciados sufran más,  como tampoco es verdad universal que los niños que viven con sus padres aún casados sean más felices o tengan menos problemas psicológicos. 


Pensemos un poco desde ambos enfoques, en el primer caso los niños saben que sus padres ya no se llevan como antes, pueden pensar que se han dejado de querer o que se odian, suelen estar en medio de los conflictos entre ambos progenitores, quienes consciente o inconscientemente los usan a su conveniencia para manipular al otro.

No es raro ver casos en los que la madre le dice al hijo "cuando veas a tu  papá le dices que no me ha pasado la manutención, que ya saque sus cosas de la casa, que no te lleve con su otra familia y que si lo hace ya no te voy a dejar que salgas con él". 

Mientras tanto, por el otro lado el padre le dice al niño: "dile a tu mamá que no quiero que te lleve de vacaciones esta semana porque yo quiero verte y te voy a extrañar, mejor vámonos nosotros de fin de semana a la playa, no le digas a tu mamá que te dejé hacer esto o lo otro que ella no te permite hacer" y esto por citar algunos ejemplos que se me ocurren, ya que la lista puede ser interminable, casi tanto como la creatividad de los padres en cuestión. 

Definitivamente esto no es justo para los niños, de verdad la pasan mal, están siempre entre la espada y la pared, tratando de complacer a ambos bandos y sintiendo tristeza, ansiedad o preocupación cuando las riñas (que están a la orden del día) se hacen presentes. Ellos aman a sus dos padres  y no quieren tomar partido por ninguno, el problema reside en que tanto mamá como papá suelen criticar al otro padre con el niño, a veces es inconsciente y sin dolo, y esto destruye la imagen que los hijos tienen de ellos y les causan verdaderos conflictos.


Asi pues, un niño que vive con su mamá y pasa solo algunos fines de semana con su papá, se sentirá cada vez menos cercano a él, lo cual puede repercutir en su desarrollo de varias formas, por ejemplo, la sociabilidad está dada por el padre, ¿a qué me refiero?, a que para que un niño pueda socializar de manera natural con otros niños o adultos toma el ejemplo del padre, esta figura le da seguridad y si no lo tiene presente en su dia a dia puede mermar el desarrollo de esta habilidad que es primordial para cualquier ser humano.

Por otro lado tenemos a los niños que viven con ambos padres, cualquiera pensaría que todo es miel sobre hojuelas en estos casos pero no siempre es así. Si los padres se llevan bien y hay armonía en la famila no tendremos porque tener ninguna dificultad, pero ¿qué pasa cuando los padres tienen conflictos continuamente, hay distancimiento, hostilidad e incluso otras parejas fuera del matrimonio pero no se separan para no hacer pasar a sus hijos por la experiencia traumática del divorcio?

¿A quién quieren engañar estos padres?, los niños son niños no tontos y se darán cuenta enseguida de que algo no anda bien, pueden percibirlo incluso cuando no han visto ni oído a sus padres discutir nunca. La atmósfera familiar cambia, el ambiente está tenso, hostil, el  mal humor de los padres se refleja inmediatamente en el trato que dan a los hijos, esto siempre ocurre, no importa que tanto se trate de disimular, los niños son muy perceptivos y los adultos se delatan facilmente. 

Los niños que viven en esta situación comenzarán a manifestar los signos de la ansiedad, la preocupación, la angustia que sienten en malas calificaciones, pérdida de apetito, desgano por hacer cosas que antes disfrutaban, irritabilidad y rebeldía y no es que sean mal educados o groseros, es simplemente que no saben que está pasando ni dentro de ellos ni fuera. 

Asi que, como podemos ver, sufren tanto unos como los otros cuando los padres tienen problemas, no queramos tapar el sol con un dedo al decir que no aprobamos el divorcio por el bien de los niños.

Pero no todo es terrible, existen familias que definitivamente funcionan mejor con distancia de por medio entre los padres, los hijos no viven la angustia de estar esperando una explosión de gritos en cualquier momento, saben que sus padres están mejor separados pero que los siguen amando y ellos no son los culpables de este distanciamiento, esto lo entenderán cuando se los expliquemos con calma y paciencia, nunca de otra manera. 

En resumen, a mi manera de ver, la respuesta a la pregunta inicial es no. 
No es cierto que los hijos de padres divorciados sufran más que los otros o sean menos felices. Tampoco es cierto que los hijos de padres casados la pasen mejor solo por el hecho de tener a sus papás bajo el mismo techo.

Asi que queda en cada pareja decidir ¿qué estilo de vida es mejor para nuestros hijos? y ser congruente con la decisión tomada.

Espero les haya gustado este artículo, que más que artículo es opinión y les sea de utilidad para tomar decisiones.

Les agradeceré me regalen un like o share en las redes y recuerden que cualquier duda o comentario pueden contactarme via facebook: www.facebook.com/eldivandelorena o twitter: @eldivandelorena.

¡Saludos!

 

¿Hijos únicos si o no?, una opinión desde la experiencia

A diferencia de los otros artículos que he publicado en este blog, empezar este me fue especialmente complicado, ¿por dónde empiezo? ¿por la información que da la psicología como ciencia al respecto, por mi experiencia como hija única, por mi opinión?, no se, es demasiado para una sola entrada.

Me parece que lo más sencillo es comenzar por las ideas que las personas tienen en general acerca de los hijos únicos, se dice que somos egocéntricos, egoístas, caprichosos, intolerantes, consentidos y que estamos "echados a perder" y la verdad es que si, en mayor o menor medida cumplimos con este perfil, lo admito, es dificil ser hijo único, la educación que recibimos es diferente (por mucho que nuestros padres traten de no volvernos unos pequeños mounstritos), no se puede negar que el trato y la atención siempre serán diferentes cuando se tiene un solo hijo que cuando se tienen dos, tres o más.
 
 Como todo en la vida, ser hijo único tiene ventajas y desventajas. Algunas de las ventajas que yo encuentro pueden ser:
  • Mayor atención, tiempo para platicar, para jugar con los padres.
  • La economía no estará tan justa como cuando se tienen más hijos.
  • Los padres, ya sea por culpabilidad o por gusto real, le darán todo a sus hijos, y cuando digo todo es todo: clases de mil cosas, juguetes, apapachos, regalos sin fin, etc.
Entre las desventajas que veo pueden estar:
  • No hay con quien jugar, yo recuerdo haber pasado horas de aburrimiento, intentando crear algún juego de una persona, si bien es cierto que podía jugar a lo que yo quisiera sin necesidad de ponerme de acuerdo con nadie, no había quien me devolviera la pelota, quien me persiguiera, quien me ayudara a sostener la cuerda o el elástico. Así que mis compañeros de juego resultaron ser la pared que me devolvía la pelota y las sillas que me detenían el resorte (con poco éxito).
Antes de continuar quiero aclarar que no es menester de este artículo que generar sentimientos de compasión, culpa y lástima de ningún tipo, solo es un relato de cómo lo viví yo y las razones por las cuales mantengo mi postura de que siempre será mejor más de uno.
  • Ahora si, volviendo a las desventajas, me gustaría agregar que al ser todo para uno mismo, la cuestión de compartir, esperar y ser empático se dificulta un poco, desde luego que con la adecuada educación de parte de los padres se puede aprender, pero no es precisamente nuestro fuerte.
  • Otro punto que recuerdo de mi infancia es que, al estar en contacto casi todo el tiempo con adultos solamente, el desarrollo psicológico se acelara increiblemente, así pues, resulté ser una niña con un vocabulario extenso a corta edad, con visión a futuro de adulto y angustias de adulto también.
  • Por último, está la dependencia, el vínculo entre padres e hijo único se vuelve muy fuerte, esto es bonito en cuanto a que se tiene una relación estrecha con ellos, de confianza, de complicidad, lo malo es que los límites de los roles y papeles familiares pueden volverse , complicando la dinámica y dificultando la separación e independencia necesaria en la adolescencia y adultez.
Los hermanos son los compañeros de vida que nuestros padres nos regalan, es posiblemente la relación más larga que exista ya que inicia desde el nacimiento y en el mejor de los casos continúa hasta la muerte. Los hermanos son cómplices, amigos, enemigos, compañeros, rivales, defensores de los derechos del otro, consejeros, acompañantes. 

Como seguramente ya notaron, mi postura es hacia las familias con más de un hijo, desde luego cada caso es diferente y hay ocasiones en que esto no es posible por algún motivo. En estos casos mi recomendación es tratar de minimizar las actitudes y la educación que puedan llevar a las desventajas que puntualicé anteriormente. 


Algunas recomendaciones para lograr esto son:
  1. No ser dominante, dejarlos ser y procurar que tomen sus decisiones orientándolos pero sin presionarlos
  2. No ser sobreprotector, esto suele ser difícil para los padres de un hijo único (diganmelo a mí), piensen que su hijo es tan vulnerable como cualquier otro niño, déjenlo salir con amigos, ir a los paseos escolares, ir a comer a casa de sus compañeros, etc. Obviamente, todo de acuerdo a la edad del niño y no expeniéndolo a peligros evidentes e innecesarios.
  3. Dejarlos que se equivoquen, suele ser la mejor manera de aprender
  4. No le des todo lo que pida, debe saber que no siempre se gana y que obtener lo que se quiere cuesta.
Espero que esta información les haya sido de utilidad, para mi que no hay nada mejor que la voz de la experiencia, si quisieran ahondar en el tema o quedara alguna duda o comentario, por favor haganmelo saber por este medio, por facebook: www.facebook.com/eldivandelorena o twitter: @eldivandelorena.
  
¡Saludos!


martes, 14 de abril de 2015

¿Cómo tratar la muerte con los niños?


Este tema es especialmente complicado, la muerte no es nada fácil de asimilar y mucho menos cuando el que ha perdido a un ser querido es un niño, es por esto que como adultos debemos comprender dos cosas principales antes de hablar del tema con nuestros hijos:

1. La concepción que tenemos nosotros mismos de la muerte, si nos causa miedo o angustia o si por el contrario, la percibimos como un paso más en la existencia que  nos llevará a un lugar mejor, aunque no queramos, estas emociones se transmitirán a nuestros hijos de manera inconsciente.

2. La edad psicológica y cronológica del niño, no es lo mismo hablar del tema a un niño de 4 años que a uno de 9 o 10. Asi que es necesario conocer el grado de madurez y las características emocionales de cada uno, es decir, un niño puede tener 6 años y ser tan maduro psicológicamente como uno de 8 o tan inmaduro como uno de 4, así que tendremos que acoplarnos a esto y hablarle a su nivel.
 


Por otro lado están las emociones, puede que nuestro niño sea extremadamente sensible e impresionable y habrá que hablar con mucho tacto con él, o podría ser que sea muy fuerte e incluso que parezca que es frío, en este caso, la manera de abordar el tema tendría que ser diferente.

Es importante aclarar que antes de los 5 años aproximadamente, los niños piensan que la muerte es un estado temporal y revertible, posteriormente comienzan a darse cuenta de que es definitiva y permanente, además de que a todos nos sucederá en algún momento y al comprender esto puede sentir angustia por la propia muerte o la de sus seres queridos. 


Antes de pasar a la parte donde explico lo que si se debe de decir a los niños empezaré por decir lo que no se debe hacer:
  • Tratar de explicar la muerte de un ser querido diciendo cosas como: "es que ya estaba viejito y por eso murió" o "se murió por que estaba enfermo". En cuanto a esto, me gustaría aclarar que los niños no hablan jamás en sentidos figurados, es decir, lo entienden todo textualmente, si les decimos cosas como las anteriores les crearemos confusión, ya que pensarán que solo los viejitos se mueren o que cualquier enfermedad puede matarlos, incluso una gripita. Recordemos que no pueden diferenciar tampoco exageraciones de realidades y mucho menos sabrán que por un dolor de estómago nadie se muere y cuando lo sientan se angustiarán terriblemente pensando que ha llegado su momento. 
  • Otras expresiones que son comunes al momento de hablar de la muerte son: "se lo llevó Dios" o "ya está descansando", como dije anteriormente, los niños no entienden estas expresiones, así que podrían pensar que Dios bajó personalmente y se lo llevó de la mano, lo cual puede hacerlo sentir irá hacia él o, en el segundo caso, pensar que como dormir es descansar, entonces puede morir mientras duerme y comenzará a tener miedo a dormir o a que otras personas lo hagan.
  • Evitar de hablar del tema con ellos, eso los confundirá mucho y se pasarán todo el duelo (que hasta para los adultos es complicado) solos, sin explicaciones de lo sucedido y tratando de entender por ellos mismos. 
Debemos tomar en cuenta que los niños son niños, no tontos, así que se darán cuenta del sufrimiento de los adultos, del cambio de rutina y del ambiente que prevalezca en la familia y les afectará.
 
Lo que si se debe hacer es:
  1. Hablar claramente y a su nivel
  2. Validar sus sentimientos, esto significa, dejarlo hablar y que exprese lo que piensa, si tuviera complicaciones para identificar lo que siente será muy importante que le ayudemos a ponerle nombre a estas emociones, se pueden usar frases como: "se que te sientes triste/enojado..."
  3.  Dejarlo que reaccione espontáneamente sin juzgarlo: cada uno de nosotros reacciona diferente ante la noticia de la muerte de un ser querido, algunos estallan en llanto, otros se enojan, otros rien como mecanismo de defensa o incluso algunos pueden ponerse violentos, debemos dejar que se desahogue de la manera que a él mejor le funcione, pero siempre poniendo límites y conteniendo la emoción para que no se desboque.
  4. No ignorar el tema, hablar de la muerte o de la persona fallecida cada que el niño saque el tema, platicar puede ser muy terapéutico y consolador, ayuda a organizar sentimientos y pensamientos, pero sobre todo genera empatía y acompañamiento entre las personas que están pasando por un duelo.
Espero que esta información haya sido de utilidad, cualquier otra cosa que quieran comentar estoy disponible en este blog, via facebook: www.facebook.com/eldivandelorena o twitter: @eldivandelorena.

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¡Saludos!






martes, 7 de abril de 2015

¿Familia funcional u hostil?

En esta ocasión tocaré un tema que tal vez sea un poco polémico y es el de los estilos familiares. Todos tenemos creencias arraigadas acerca de como es la mejor manera de relacionarnos con nuestra familia, pero hay ocasiones en que es difícil saber la manera correcta de hacerlo, incluso, muchos conflictos familiares no encuentran solución debido a un incorrecto manejo del sistema familiar.

Pero empecemos por el principio: a mi manera de ver hay dos tipos de familias: las hostiles y las funcionales, todas las familias caen en alguna de los dos la mayor parte del tiempo, pero a veces es posible pasar de una a la otra dependiendo las circunstancias del momento.

Así pues, tenemos que en las familias hostiles las reglas suelen ser muy estrictas, la relación entre padres e hijos es de excesivo respeto y distante, esto genera poca confianza y comunicación entre ellos, los castigos, acusaciones y sentimientos de culpa están a la orden del día, esto provoca un ambiente familiar desagradable, con integrantes de baja autoestíma, con temores e inseguridades y desde luego, para este tipo de personas cualquier lugar en el mundo es mejor que su propia casa.

Recuerdo el caso de una familia excesivamente religiosa, la educación con sus hijos era muy estricta, debían ser los mejores en la escuela y en el deporte, los fallos eran castigados fuertemente y todos debían aspirar a la perfección en todo lo que hacían. Las normas eran más adecuadas para el siglo XIX que para la vida actual, había restricciones en todos sentidos: tecnología, juegos, amistades, vestimenta, todo debía ser perfecto y adecuado para los estándares de los padres. 

Cuando uno de los hijos (al que llamaremos Alberto) ganó una beca para estudiar un posgrado en el extranjero, los padres, muy orgullosos del éxito de su hijo, se lo contaron a todas sus amistades, comparaban a los otros hijos con este, que sí había logrado lo que los otros no y no los bajaban de mediocres.

Pero cual sería su sorpresa cuando, después de unos meses de vivir en Estados Unidos, Alberto, les da la noticia de que ya no regresaría a su casa porque había decidido quedarse a vivir allá con una novia con la que compartía departamento y que no tenía intención alguna de casarse ya que creía que la relación funcionaría mejor en unión libre. También había decidido dejar los estudios y trabajar en el estudio fotográfico de su ahora novia.

¿Pueden imaginar la cara de la familia al recibir estas noticias?, no podían creerlo, se morían de vergüenza de pensar lo que diría la sociedad y peor aún, buscaban culpables y errores que causaran que su hijo se volviera un "descarriado".

Les diré el error: el error está en oprimir tanto a los hijos, en ser fríos con ellos, en no generar una conexión positiva entre los integrantes de la familia. Aquí no había lugar para la confianza, para los abrazos, para la comprensión y la aceptación, solo regaños y estándares exigentes que había que cumplir. Es por esto que los hijos vivían bajo estas normas más por temor que por convicción y en cuanto uno de ellos tuvo la oportunidad de probar la libertad, prefirió quedarse en ella y descubrió que la vida es diferente de lo que había pensado.

Por otro lado tenemos a las familias funcionales, este tipo de familias fomenta la comunicacion clara, abierta, las reglas son actualizadas acorde a la situación familiar, la relación entre padres e hijos es estrecha y de confianza, se aceptan las habilidades y capacidades individuales. No se generan sentimientos de culpabilidad cuando algo sale mal, al contrario, trabajan en equipo para resolverlo. Por consecuencia tenemos hijos con un autoestíma y seguridad alta, felices y seguidores de reglas y normas por convicción y no por miedo.

Para lograr tener y mantener un sistema funcional, la tolerancia es  primordial en nuestras relaciones, así como la apertura y el respeto. Si quieren ahondar en este tema pueden echar un vistazo a mis otros artículos acerca de la autoestíma de los hijos y las maneras de educar que he puesto en este blog.

Cualquier comentario, duda o sugerencia no duden en contactarme por este medio o en mi página de facebook: eldivandelorena.

¡Saludos!


viernes, 3 de abril de 2015

¿Cómo fomentar la autoestima en nuestros hijos?


¡Que tema tan de moda en los últimos tiempos! Todos hablamos de la importancia de la autoestima y de miles de recetas para lograr que la de nuestros hijos sea excepcional, pero antes de pasar a este punto sería bueno empezar por responder dos preguntas básicas ¿qué es realmente la autoestima y por qué es importante?

No es objeto de este artículo dar definiciones de libros de texto, me parece más útil explicarlo a mi manera de entenderlo y sería más o menos así: la autoestima es el valor y amor que nos damos a nosotros mismos por ser quien somos, es aceptar nuestras virtudes y defectos, tenernos confianza y sobre todo, saber que somos únicos e irrepetibles y valemos tanto como los demás. 
 

La importancia de tener una buena y fuerte autoestíma desde niños radica en que al sabernos capaces y amados, tendremos mayor seguridad en nuestras acciones y decisiones, lo que seguramente dará muy buenos frutos.

Destruir la autoestima de un niño es muy fácil, podemos tener en casa un niño con baja autoestima y sin siquiera saberlo pero podemos detectar el problema si nuestro hijo presenta timidez excesiva, miedos constantes, ansiedad, indecisión o vergüenza. También puede ser que sienta que no es tan inteligente como el resto de los niños, que es feo, que tiene pocos amigos o que a nadie le cae bien. Desde luego que estos pensamientos no los externarán con facilidad, es por esto que debemos siempre mantener una postura abierta a escucharlos, de confianza, deben saber que cuentan con nosotros en todo momento y que los apoyaremos y guiaremos.

Si por ejemplo, nuestro hijo llega a casa con un reporte de la maestra donde dice que el niño está muy distraido y que su rendimiento es bajo, antes de regañarlo y castigarlo escuchemos lo que tiene que decir, es probable que no sea flojera o desidia, puede ser que se sienta temeroso, angustiado o que no comprenda los temas y no quiera preguntar por miedo a las burlas de los compañeros.

La comunicación es fundamental en una familia, es el motor que la mantiene viva y unida, asi que les propongo mantener una actitud positiva ante ella, hacerle saber a nuestros hijos (de cualquier edad) que pueden confiar en nosotros, que los escucharemos antes de evaluarlos y juzgarlos. Esto les dará el sentimiento de que son valiosos, es decir, alimentará su autoestima.

Es importante también festajar sus logros, ya sean deportivos, escolares o incluso sociales. A todos nos parece muy lógico recompensar de alguna manera a un niño que ganó el primer lugar en la escuela, pero qué tal aplaudir al que sentía vergüenza de saludar a los vecinos y finalmente un día lo logró, no debemos ver este paso como un “hasta que se animó a saludar, a ver si ahora si se le quita lo mal educado”, puede ser que para este niño tímido, un elogio por parte de los padres lo impulse a sentir menos pena y a empezar a valerse por si mismo. Recordemos que para los niños lo más importante es lo que piensen en su familia de ellos, sobre todo sus padres, viven constantemente tratando de llamar su atención y de agradarlos.

Otras acciones que puedes realizar para ayudar a tu hijo a mejorar su autoestíma y reforzarla son:
  1. Demuestrale tu amor: las muestras de cariño como besos y abrazos son básicas para el desarrollo de un niño, no escatimes en ellas.

  2. No lo compares con otros: recuerda que todos venímos de familias diferentes, con distintos valores, gustos y habilidades.

  3. Cuando cometa un error o no logre un objetivo se empático, dale palabras de aliento y hazle saber que no pierdes la confianza en él y sus capacidades. 
     
  4. Dale atención, atención y más atención, hoy en día estamos saturados de información, gadgets, aparatos tecnológicos, trabajo. He visto madres que están tan pendientes del iphone que no se dan cuenta de que su hijo las está llamando o está en peligro. Otras, ni siquiera despegan la vista de la computadora cuando su hijo les está hablando, ¿cómo nos sentiríamos si al hablarle a alguien este no voltee si quiera a vernos?, seguramente poco importantes, ahora imaginen que la persona que nos está ignorando es en ese momento la más importante para nosotros, ¿sería peor verdad?. No digo que nos olvidemos de nuestra vida en internet o redes sociales, lo que digo es que les demos tiempo, juguemos con ellos, platiquemos de cómo les fue en la escuela, de lo que les gusta y lo que no, conozcámoslos a fondo, ¡son nuestros hijos y somos sus únicos padres!

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