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viernes, 1 de septiembre de 2017

Autoestima débil y cómo mejorarla


 Mucho se habla sobre la autoestima: que es importante quererse y aceptarse, que es frágil, que gracias a ella y a la seguridad que nos da podemos lograr grandes cosas, etc.
La realidad es que pocos tienen buena autoestima y mucho menos saben por qué es tan frágil.
En esta entrega hablaremos justamente de esto: qué puede provocar que la autoestima ande por los suelos, qué sucedió que de repente nos damos cuenta lo poco que confiamos en nosotros mismos y lo más importante: cómo restaurarla.

La autoestima es el concepto que tenemos de nosotros mismos, quienes somos, que aptitudes y defectos tenemos, es conocernos con un lente que no modifique nuestra visión, una autoestima sana aplaude las propias virtudes y acepta las debilidades.

Las causas de una autoestima débil son muy variadas, entre las más comunes están: la educación que nos dieron nuestros padres, si nos pusieron etiquetas, si nos compararon con quienes hacían algo mejor que nosotros, si nos sobre protegieron o por el contrario, nos abandonaron.

También las circunstancias de la vida pueden dañarnos: una pérdida de trabajo, una ruptura amorosa, un error en la toma de decisiones, todas estas, así como las primeras nos harán pensar que valemos menos, que no somos capaces, que sería mejor que alguien más hiciera lo que nos toca.
Si has llegado a pensar que no eres tan bueno como los demás, que nada te sale bien y pocas veces te sientes orgullosa de tus logros, muy probablemente tu visión de ti misma esté distorsionada y haya que trabajar en ella.

¿Cómo puedes ayudarte a ti misma para sentirte mejor? A continuación algunas ideas:
1.  No tener miedo de tus limitaciones y defectos, todos los tenemos.
2. Ponerte metas y expectativas realistas, no exagerar buscando la perfección en todo.
3.Recordar que si fallamos lo importante es levantarnos y seguir adelante, tener miedo de fallar de nuevo es normal pero no podemos dejar que nos domine y limite.
4. Perder el miedo al que dirán y dejar de intentar quedar bien y complacer a todos, es simplemente imposible y solo nos acarreará frustración. 

Facebook: El divan de Lorena.







martes, 7 de abril de 2015

¿Familia funcional u hostil?

En esta ocasión tocaré un tema que tal vez sea un poco polémico y es el de los estilos familiares. Todos tenemos creencias arraigadas acerca de como es la mejor manera de relacionarnos con nuestra familia, pero hay ocasiones en que es difícil saber la manera correcta de hacerlo, incluso, muchos conflictos familiares no encuentran solución debido a un incorrecto manejo del sistema familiar.

Pero empecemos por el principio: a mi manera de ver hay dos tipos de familias: las hostiles y las funcionales, todas las familias caen en alguna de los dos la mayor parte del tiempo, pero a veces es posible pasar de una a la otra dependiendo las circunstancias del momento.

Así pues, tenemos que en las familias hostiles las reglas suelen ser muy estrictas, la relación entre padres e hijos es de excesivo respeto y distante, esto genera poca confianza y comunicación entre ellos, los castigos, acusaciones y sentimientos de culpa están a la orden del día, esto provoca un ambiente familiar desagradable, con integrantes de baja autoestíma, con temores e inseguridades y desde luego, para este tipo de personas cualquier lugar en el mundo es mejor que su propia casa.

Recuerdo el caso de una familia excesivamente religiosa, la educación con sus hijos era muy estricta, debían ser los mejores en la escuela y en el deporte, los fallos eran castigados fuertemente y todos debían aspirar a la perfección en todo lo que hacían. Las normas eran más adecuadas para el siglo XIX que para la vida actual, había restricciones en todos sentidos: tecnología, juegos, amistades, vestimenta, todo debía ser perfecto y adecuado para los estándares de los padres. 

Cuando uno de los hijos (al que llamaremos Alberto) ganó una beca para estudiar un posgrado en el extranjero, los padres, muy orgullosos del éxito de su hijo, se lo contaron a todas sus amistades, comparaban a los otros hijos con este, que sí había logrado lo que los otros no y no los bajaban de mediocres.

Pero cual sería su sorpresa cuando, después de unos meses de vivir en Estados Unidos, Alberto, les da la noticia de que ya no regresaría a su casa porque había decidido quedarse a vivir allá con una novia con la que compartía departamento y que no tenía intención alguna de casarse ya que creía que la relación funcionaría mejor en unión libre. También había decidido dejar los estudios y trabajar en el estudio fotográfico de su ahora novia.

¿Pueden imaginar la cara de la familia al recibir estas noticias?, no podían creerlo, se morían de vergüenza de pensar lo que diría la sociedad y peor aún, buscaban culpables y errores que causaran que su hijo se volviera un "descarriado".

Les diré el error: el error está en oprimir tanto a los hijos, en ser fríos con ellos, en no generar una conexión positiva entre los integrantes de la familia. Aquí no había lugar para la confianza, para los abrazos, para la comprensión y la aceptación, solo regaños y estándares exigentes que había que cumplir. Es por esto que los hijos vivían bajo estas normas más por temor que por convicción y en cuanto uno de ellos tuvo la oportunidad de probar la libertad, prefirió quedarse en ella y descubrió que la vida es diferente de lo que había pensado.

Por otro lado tenemos a las familias funcionales, este tipo de familias fomenta la comunicacion clara, abierta, las reglas son actualizadas acorde a la situación familiar, la relación entre padres e hijos es estrecha y de confianza, se aceptan las habilidades y capacidades individuales. No se generan sentimientos de culpabilidad cuando algo sale mal, al contrario, trabajan en equipo para resolverlo. Por consecuencia tenemos hijos con un autoestíma y seguridad alta, felices y seguidores de reglas y normas por convicción y no por miedo.

Para lograr tener y mantener un sistema funcional, la tolerancia es  primordial en nuestras relaciones, así como la apertura y el respeto. Si quieren ahondar en este tema pueden echar un vistazo a mis otros artículos acerca de la autoestíma de los hijos y las maneras de educar que he puesto en este blog.

Cualquier comentario, duda o sugerencia no duden en contactarme por este medio o en mi página de facebook: eldivandelorena.

¡Saludos!


viernes, 3 de abril de 2015

Golpes, insultos, castigos y gritos ¿funcionan en la educación de los hijos?


Hace algunos años supe de una mujer que le pegaba a su hijo frecuentemente, llegó al punto de provocarle sangrados en la cara, no podía controlarse, el niño tenía 6 meses...

¿Una historia fuerte verdad?, podríamos decir a esta mujer: ¡pero estas loca!, ¿cómo se te ocurre corregir a un bebé que ni siquiera tiene consciencia de lo que hace de esa manera?, pues sucede, como también sucede en niños mayores, incluso adolescentes, ¿qué decir a estos padres?, bueno pues comenzar por el principio:

Un padre golpeador, amenzante, violento, puede marcar a su hijo de por vida, incluso si la agresión es unicamente psicológica. El gritar, insultar o hacer de menos a un niño deja una cicatriz imborrable en su autoestima, sentirá que no vale, que no es amado, que es un cero a la izquierda.

Por otro lado, un niño maltratado fisicamente, golpeado o castigado podría desarrollar trastornos psicológicos en el futuro. No son pocas las personas que llegan a consulta con claustrofobia, ¿cómo castigaban a este adulto de niño?, encerrándolo en un clóset.

También están los trastornos de ansiedad, probablemente desatados por vivir con una familia explosiva , demandante y posiblemente hostil.

Los problemas para relacionarse con otros o incluso para conseguir pareja no se quedan atrás, imaginemos unos padres que refuerzan en todo momento la idea a su hijo de su poca capacidad para empatizar o para hacer amigos, peor aún si son comparados con otros niños y si a esto le sumamos que algunos padres no acostumbran demostrar cariño a sus hijos, ¿cuál sería el mensaje mandado a estos niños?, ¡exacto!, sería algo así como decirles que no pueden querer a nadie y nadie los querrá nunca por que no valen. Si ni sus propios padres les aman, será imposible que merezcan el amor de alguien más. 

Pero si por otro lado, damos amor, confianza, seguridad a nuestros hijos, les estaremos asegurando un futuro mejor y una fuerte autoestima, pero sobre todo los estaremos respetando.

Pero volvamos al caso que expuse al inicio, tenemos una madre golpeadora que dice no poder controlarse y parece ser que siente culpa por lo que hace, definitivamente necesita ayuda de un profesional, como vimos no es correcto pegarle a un niño, mucho menos a un bebé, esta mujer lo sabe pero no puede evitarlo y eso nos habla de un problema psicológico que en el mejor de los casos se resolverá con psicoterapia.

Si te encuentras o conoces a alguien en esta situación puedes preguntarme, juntos encontraremos la salida.

¿Cómo fomentar la autoestima en nuestros hijos?


¡Que tema tan de moda en los últimos tiempos! Todos hablamos de la importancia de la autoestima y de miles de recetas para lograr que la de nuestros hijos sea excepcional, pero antes de pasar a este punto sería bueno empezar por responder dos preguntas básicas ¿qué es realmente la autoestima y por qué es importante?

No es objeto de este artículo dar definiciones de libros de texto, me parece más útil explicarlo a mi manera de entenderlo y sería más o menos así: la autoestima es el valor y amor que nos damos a nosotros mismos por ser quien somos, es aceptar nuestras virtudes y defectos, tenernos confianza y sobre todo, saber que somos únicos e irrepetibles y valemos tanto como los demás. 
 

La importancia de tener una buena y fuerte autoestíma desde niños radica en que al sabernos capaces y amados, tendremos mayor seguridad en nuestras acciones y decisiones, lo que seguramente dará muy buenos frutos.

Destruir la autoestima de un niño es muy fácil, podemos tener en casa un niño con baja autoestima y sin siquiera saberlo pero podemos detectar el problema si nuestro hijo presenta timidez excesiva, miedos constantes, ansiedad, indecisión o vergüenza. También puede ser que sienta que no es tan inteligente como el resto de los niños, que es feo, que tiene pocos amigos o que a nadie le cae bien. Desde luego que estos pensamientos no los externarán con facilidad, es por esto que debemos siempre mantener una postura abierta a escucharlos, de confianza, deben saber que cuentan con nosotros en todo momento y que los apoyaremos y guiaremos.

Si por ejemplo, nuestro hijo llega a casa con un reporte de la maestra donde dice que el niño está muy distraido y que su rendimiento es bajo, antes de regañarlo y castigarlo escuchemos lo que tiene que decir, es probable que no sea flojera o desidia, puede ser que se sienta temeroso, angustiado o que no comprenda los temas y no quiera preguntar por miedo a las burlas de los compañeros.

La comunicación es fundamental en una familia, es el motor que la mantiene viva y unida, asi que les propongo mantener una actitud positiva ante ella, hacerle saber a nuestros hijos (de cualquier edad) que pueden confiar en nosotros, que los escucharemos antes de evaluarlos y juzgarlos. Esto les dará el sentimiento de que son valiosos, es decir, alimentará su autoestima.

Es importante también festajar sus logros, ya sean deportivos, escolares o incluso sociales. A todos nos parece muy lógico recompensar de alguna manera a un niño que ganó el primer lugar en la escuela, pero qué tal aplaudir al que sentía vergüenza de saludar a los vecinos y finalmente un día lo logró, no debemos ver este paso como un “hasta que se animó a saludar, a ver si ahora si se le quita lo mal educado”, puede ser que para este niño tímido, un elogio por parte de los padres lo impulse a sentir menos pena y a empezar a valerse por si mismo. Recordemos que para los niños lo más importante es lo que piensen en su familia de ellos, sobre todo sus padres, viven constantemente tratando de llamar su atención y de agradarlos.

Otras acciones que puedes realizar para ayudar a tu hijo a mejorar su autoestíma y reforzarla son:
  1. Demuestrale tu amor: las muestras de cariño como besos y abrazos son básicas para el desarrollo de un niño, no escatimes en ellas.

  2. No lo compares con otros: recuerda que todos venímos de familias diferentes, con distintos valores, gustos y habilidades.

  3. Cuando cometa un error o no logre un objetivo se empático, dale palabras de aliento y hazle saber que no pierdes la confianza en él y sus capacidades. 
     
  4. Dale atención, atención y más atención, hoy en día estamos saturados de información, gadgets, aparatos tecnológicos, trabajo. He visto madres que están tan pendientes del iphone que no se dan cuenta de que su hijo las está llamando o está en peligro. Otras, ni siquiera despegan la vista de la computadora cuando su hijo les está hablando, ¿cómo nos sentiríamos si al hablarle a alguien este no voltee si quiera a vernos?, seguramente poco importantes, ahora imaginen que la persona que nos está ignorando es en ese momento la más importante para nosotros, ¿sería peor verdad?. No digo que nos olvidemos de nuestra vida en internet o redes sociales, lo que digo es que les demos tiempo, juguemos con ellos, platiquemos de cómo les fue en la escuela, de lo que les gusta y lo que no, conozcámoslos a fondo, ¡son nuestros hijos y somos sus únicos padres!

    Si quieres contactarme por cualquer duda o comentario puedes hacerlo por medio de este blog o via facebook: www.facebook.com/eldivandelorena

    ¡Estaré muy feliz de poder ayudarte!