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miércoles, 22 de junio de 2016

Después de la muerte de un ser querido....




La muerte de un ser querido es una de las crisis más grandes que podemos atravesar en la vida. Todas las pérdidas duelen y dejan cicatrices difíciles de borrar, pero no todas las muertes se sienten igual y para los psicológos tampoco es lo mismo ayudar a quien perdió a un hijo que a un padre o abuelo.

Existen diversos factores que determinan el tipo de duelo que los sobrevivientes deberán pasar para poder finalmente sanar y aceptar su pérdida, estos factores también pueden hacer que un duelo sea más difícil de superar y lo alarguen considerablemente, algunos de estos son:


  • el tipo de relación afectiva con el fallecido
  • duración de la enfermedad mortal y la agonía
  • grado de parentesco
  • aspecto del cadáver
  • grado de dependencia 
  • sexo del superviviente
  • soporte social, redes sociales
  • ideas religiosas, filosóficas o espirituales
  • presencia o no de otras experiencias de duelo
  • factor cultural y social

Aceptar que nuestro ser amado se ha ido para siempre no significa que no vuelva a doler o a provocar ratos de melancolía de vez en cuando, significa más bien que estamos ya tranquilos con su partida, sin enojo ni negación y que sabemos que la vida sigue y a pesar de recordarlo con frecuencia esto no nos impide realizar nuestras actividades normales, sonreir y disfrutar la vida. 

Llegar a este punto puede tomar meses o incluso años, todo dependerá de la resiliencia de la persona y de los factores arriba mencionados, no existe un tiempo específico de duración del duelo, pero suele rondar entre los 6 meses y el año y medio, si después de este tiempo la sensación de tristeza y aflicción continuan y comienza a perderse el interés por actividades que antes se disfrutaban o que son parte de la rutina normal (como asearse, trabajar, comer) podemos hablar de un problema más profundo que afecta la mente de la persona y que requiere de ayuda profesional para sanar.

Cualquier duda o comentario sobre el tema puedes consultarmelo en este blog o en mi pagina de facebook: https://www.facebook.com/eldivandelorena/

¡Saludos!

 

 

jueves, 16 de julio de 2015

¿Tristeza por la partida de los hijos?: Sindrome del Nido Vacío

El término "sindrome del nido vacío" se refiere a la tristeza y sentimientos de soledad que los padres experimentan cuando los hijos se independizan y la casa que antes estaba llena de gente, de ruido, de entradas y salidas, se queda sola.

Y no es para menos, durante muchos años los padres, especialmente la madre, se han dedicado a ver por sus hijos, a cuidarlos y procurarlos y como sucede en muchos casos se han olvidado de ver por ellos mismos, dejando actividades o incluso el trabajo para estar con los niños que pasan de bebés a adultos en un segundo y cuando nos damos cuenta han hecho su propia vida y no requieren más de los cuidados amorosos de sus padres. 

Esta independencia supone para los padres un momento importante de su vida, de nuevo estan libres, solos, son como al principio una pareja y no una familia con niños. 


Alguna vez conocí a un matrimonio que pasó por esta situación y que lo expresaba así: "no sabemos como ser pareja, no nos acordamos con es eso porque en cuanto nos casamos nació nuestro primer hijo y dejamos de ser "novios" para convertirnos en padres, nunca más, hasta ahora que los chicos se han casado, volvimos a estar solo nosotros dos".

No todas las parejas experimentan esta sensación de soledad, algunos ni siquera la perciben y en otros puede ser devastadora, para saber cuándo se requiere ayuda debemos pensar en si esta tristeza interfiere con la vida normal y nos impide ser funcionales en las actividades diarias, si nos provoca problemas con la pareja o amistades o si los sentimientos son demasiado fuertes para manejarlos.

Algunos síntomas que se pueden experimentar son:
  • Aburrimiento
  • Ganas de llorar frecuentes
  • Sensación de que la vida a perdido sentido
  • Recuerdos constantes de los hijos y de cuando eran pequeños
Después de todo lo anterior sería lógico sugerir que si tus hijos aún no se van de casa intentes tener intereses y hobbies solo para tí. No vivas solamente para ellos, recuerda que ellos son una parte muy importante de tu vida, pero no pueden ser lo único que haya en ella. 

 Si ya se han ido y comienzas a sospechar que estas padeciendo el nido vacío, recuerda que siempre serás su madre/padre y ellos siempre serán tus hijos, sin importar donde vivan ni cada cuanto los veas. 

Intenta mantenerte en contacto con ellos ya sea con visitas, teléfono o si viven lejos por internet, pero no seas tampoco muy intrusivo ni los agobies llamandolos miles de veces al día, esto sería contraproducente. 

También puedes comenzar a revivir tu relación de pareja, ya sea que tus hijos se hayan ido o no, nunca es tarde para recordar lo que es estar enamorado y disfrutar actividades juntos, platicar, compartir y convivir.  

Espero que estos tips les hayan sido útiles y como siempre, les reitero que

pueden contactarme para cualquier cosa al respecto vía este blog o en www.facebook.com/eldivandelorena

¡Saludos!
 




martes, 28 de abril de 2015

¿Ansiedad, tristeza, insomino, pérdida de apetito?: puede ser la Serotonina

La serotonina es el segundo neurotransmisor del que hablaremos en el blog, para lo que no han leído el post de la dopamina, les diré que un neurotransmisor es una sustancia presente en nuestro cerebro que ayuda a que las neuronas se comuniquen entre si. La serotonina y la dopamina son algunas de estas sustancias. 

En el caso de la serotonina, las funciones en la vida cotidiana incluyen regulación del sueño, del apetitio, del humor, de la ansiedad, del deseo sexual y de la agresividad entre otras, como verán trabaja en equipo y en relación estrecha con la dopamina.


A pesar de estar relacionada con todas estas funciones, cuando hablamos de un desajuste en la serotonina pensamos en depresión, es por esto que cuando a una persona se le diagnostica depresión severa se recomiendan utilizar antidepresivos como la sertralina para mejorar su estado de ánimo.

En cuanto a esto me gustaría aclarar que solo un médico psiquiatra está capacitado para diagnosticar y medicar la depresión, el ejemplo anterior es solo ilustrativo y no es una recomendación médica de mi parte, si sientes tristreza persistente, ansiedad, desgano, pérdida de apetito o de interés por actividades que antes difrutabas es momento de acudir con un profesional ya que puedes estar sufriendo depresión y es totalmente controlable con el tratamiento adecuado, este puede incluir medicamentos (antidepresivos) y psicoterapia. 



En casos de ansiedad extrema o trastorno de pánico, la serotonina también se ve afectada disminuyendo sus niveles y acercando al paciente que los sufre a la depresión, es por esto que en casos como este también se recomiendan los antidepresivos como una opción para disminuir los niveles de ansiedad, las fobias y la angustia que conllevan. Otros síntomas de una serotonina baja pueden ser: esquizofrenia, autismo, ideas obsesivas, hiperactividad y estrés.

Como pueden ver, la serotonina está intimamente relacionada con el estrés y la ansiedad, es por esto que ejercicios relajantes, música tranquilizante, viajar, pasear, bailar y reir pueden aumentar sus niveles mejorando la sensación de bienestar y relajación.

Si sienten alguno de estos síntomas recomiendo consideren la opinión de un profesional que les podrá orientar para sentirse mejor y determinará si en su caso es necesario medicar antidepresivos.

Espero les haya sido de utilidad la información, ¡gracias por sus likes y shares!

Cualquier duda o comentario pueden contactarme vía este blog o por facebook: www.facebook.com/eldivandelorena
 

 


lunes, 27 de abril de 2015

¿Qué es la dopamina y cómo me afecta?

La Dopamina es uno de los muchos neurotransmisores que operan en nuestro cerebro. Los neurotransmisores son biomoléculas que transmiten la información de neurona a neurona. 

Aunque no la escuchemos mucho en la vida cotidiana, la dopamina tiene funciones básicas que sin ella no podríamos realizar, por ejemplo: recordar información a largo plazo, estar motivados, controlar correctamente los movimientos del cuerpo, regular el sueño, humor y atención, entre otras. 


Cuando la cantidad de dopamina en el cerebro, así como de los demás neurotransmisores, está ajustada dentro de los límites normales todo irá sobre ruedas, pero cuando se desajusta puede repercutir en diversas áreas de nuestra vida.

Cuando la dopamina es demasiado alta puede sufrirse estrés, miedo o ansiedad, por el contrario, cuando es muy baja se tendrá una sensación de confianza en sí mismo y tranquilidad. 

Pero dejemos todos estos tecnisismos e información médica atrás y vayamos a lo nuestro, a nuestra vida diaria.

Pero antes, un pequeño test:  

  • ¿Tienes sobrepeso? 
  • ¿Alguna adicción (tabaco, alcohol, drogas, incluso deporte o juegos de video)? 
  • ¿Te gustan los deportes extremos o los juegos mecánicos fuertes?
  • ¿Cómo andas de motivación en tu día a día? ¿Te levantas con ánimo por las mañanas o te sientes desmotivado y con desgano, desinterés y flojera por lo que haces?
  • ¿Tienes mala memoria?
  • ¿Sientes tristeza sin motivo aparente o exagerando la emoción frecuentemente?
  • ¿Tienes insomnio o sientes sueño durante el día a pesar de haber dormido bien?
  • ¿Estas continuamente de mal  humor? 
 
Si te identificaste con alguna o con varias de las anteriores, probablemente tu dopamina no esté en su nivel óptimo, pero no nos estresemos, es posible que sea un desajuste temporal y que el cuerpo por si solo vuelva a la normalidad. Pero si esto fuera demasiado fuerte para soportarlo o afecta a tu vida diaria es probable que necesites la ayuda de algún fármaco para nivelarlo, estos los recetan los psiquiatras y lo mejor sería acudir con uno para que evalue tu caso y te recomiende lo mejor para ti y tu situación. 

Seguramente te estarás preguntando, ¿por qué si respondí afirmativamente a las preguntas podría estar afectado mi nivel de dopamina?, la respuesta es simple: la dopamina regula varias funciones diarias y al verse desajustada provoca estos comportamientos y emociones. 

Asi pues, gracias a la dopamina, podemos realizar movimientos a la velocidad adecuada y coordinados,  un desajuste en ella se asocia con la enfermedad de Parkinson, donde los movimientos son repetitivos e involutarios además de dolorosos y es que la dopamina también esta asociada con el umbral de dolor.

Por otro lado, esta encargada de la búsqueda de placer y motivación, así que comer, consumir alcohol, drogarse o tener sexo pueden ser acciones que una persona busque aumentar su nivel de dopamina y con esto maximizar la sensación de placer, lo mismo sucede con las emociones provocadas al apostar, arriesgarse y emocionarse al extremo.

La dopamina también ayuda a que podamos centrar la atención y concentrarnos en una tarea, a recordar mejor a largo plazo y a aprender. 

Cuando este neurotransmisor se eleva considerablemente se puede caer en una psicosis, en esquizofrenia, asi que, si no alucinas ni escuchas cosas que no existen debes agradecerselo a la dopamina.


Por último pero no menos imporante es la función que tiene con respecto al humor y la depresión. Una persona con un desequilibrio en los niveles de dopamina puede sentirse desmotivado, triste, malhumorado o ansioso, pudiendo caer en depresión. 

Como vimos la Dopamina es un neurotransmisor muy importante que hace nuestra vida cómoda y llevadera. Pero existen más sustancias que trabajan en equipo con esta y que también son primordiales para nuestro funcionamiento, de estas platicaremos a lo largo de la semana.

Gracias por su tiempo y confianza y recuerden que pueden contactarme via este medio dejando un comentario en la sección de abajo, por facebook: www.facebook.com/eldivandelorena o en mi correo eléctronico: lorena.amescua83@gmail.com

Si les pareció interesante les agradeceré sus likes y shares =)

¡Saludos!
 


 


lunes, 13 de abril de 2015

La muerte: ¿cuánto dura el duelo, cómo se siente, cómo sentirse mejor?


La muerte es siempre un tema complicado de tratar, tanto para quienes pierden a un familiar como para quienes tratan de dar apoyo y consuelo.


 En mi experiencia he visto de todo durante un proceso de duelo por un fa

miliar que falleció, desde la persona que se deprime terriblemente hasta el punto de no poder levantarse de la cama, bañarse o comer, hasta la persona que en pleno velorio tiene un ataque de risa y no porque le importe poco la persona que murió o los sentimientos de los demás, sino porque está tan afectada por el suceso, que la mente crea un mecanismo de defensa para no sufrir tanto, digamos que niega lo que está ocurriendo.

Es por esto que lo mejor siempre será permitir que las personas vivan su duelo de la manera que mejor les funcione, todos somos diferentes y reaccionamos distinto. Si alguien no quiere hablar de la persona fallecida no lo obliguemos, tampoco lo critiquemos si actuara como si nada hubiera pasado o si no hace otra cosa que ver las fotos y llorar durante horas.

Otras manifestaciones del duelo que se consideran normales son: rabia, llanto, ataques violentos, euforia, ansiedad, shock, fatiga e inestabilidad. 

Existen focos rojos a los que sí tenemos que atender, estos se encienden cuando el duelo ya no es normal y la persona que lo vive está atrapada en él o no lo está resolviendo favorablemente. 

Normalmente, un duelo debe durar entre dos semanas y seis meses dependiendo de la relación que se mantenía con la persona que falleció, así pues, un duelo se resuelve más rápido si el que murió era un conocido con que casi no se tuvo contacto que si fue el padre o un hermano.

Antes de seis meses no deberíamos preocuparnos si la tristeza persiste o en momentos empeora, es normal tener altibajos, pero si después de este tiempo la situación no mejora entonces tendremos nuestro primer foco rojo encendido.

Según la Clinica Mayo, otras acciones que pueden indicar un duelo complicado o que no se está superando normalmente y que por lo tanto requiere atención de un especialista son:
  • Pérdida de interés en cosas que antes se disfrutaban por pensar obsesivamente en la persona fallecida
  • Negación de la muerte del familiar o amigo
  • Dificultad o imposibilidad para disfrutar la vida
  • Problemas para llevar a cabo la rutina del dia a día
  • Instabilidad e irritabilidad constante
  • Alejamiento de amigos o búsqueda constante de soledad
  • Preocupación por la propia tristeza
  • Obsesión con el tema
Cuando alguien muy querido muere, es difícil reintegrarse a la rutina, eso es totalmente comprensible, sobre todo si el dia a dia estaba relacionado o involucraba a la persona que murió, pero uno de los métodos más eficaces para poder superar su muerte es continuar la vida como se hacía antes, no dejar de ir al trabajo o escuela, levantarse y acostarse a la misma hora, comer, bañarse, por muy básico que suene, es importante, ya que el dejar de hacer una cosa conlleva a dejar otra y otra, lo cual puede terminar en depresión.

Otra cosa que se puede hacer es buscar distractores como puede ser: hacer algún deporte, salir con amigos, ir al cine o salir a caminar, todas estas actividades elevan los neurotransmisores encargados de mantener un buen estado de ánimo y de la felicidad.

Si la tristeza o el malestar persiste y pareciera que es más fuerte que uno mismo es muy importante buscar ayuda de un psicólogo o tanatólogo, mientras más tarde se llegue con ellos el tiempo de recuperación se hará más largo, si no conocen a ninguno y requieren ayuda pueden preguntarme.

Y una última recomendación: no permitan que el sentimiento de culpa se apodere de ustedes al volver a ser felices y realizar sus actividades normalmente, por favor no se dejen llevar por pensamientos como: "soy una mala persona porque en lugar de estar llorando a mi familiar estoy en el trabajo o con mis amigos o sonriendo", estos pensamientos no ayudan a sentirse mejor y tampoco creo a persona fallecida le complazca.

Recuerden seguirme en twitter: @eldivandelorena y 
facebook: www.facebook.com/eldivandelorena

¡Saludos y adelante!




viernes, 3 de abril de 2015

Estrés

Un tema que me han pedido y que seguramente a todos nos interesa ya que, en algún momento de nuestra vida, lo hemos sentido.

El estrés es la respuesta física que tiene el cuerpo ante una situación o pensamiento tensionante, algunas personas trabajan muy bien bajo estrés y les motiva sentirse presionadas, pero cuando el estrés es parte de la vida diaria y está presente todo el tiempo, entonces ya no es tan positivo y puede dañar la salud, tanto mental como física.

Si el estrés se prolonga más tiempo de lo que dura la situación que lo desató puede desencadenar trastornos psicológicos, como depresión o ansiedad, además de que conlleva afecciones físicas que pueden incluir: diabetes, problemas gástricos, hipertensión, dermatitis u obesidad.

Esto me recuerda a un profesor que durante la universidad nos decia: “recuerden, cuando la gente les diga que necesitan un dermatólogo para curar el eczema, un gastroenterólogo para curar una gastritis o un cardiólog para ayudarle a bajar la presión arterial, ustedes respondan que además del tratamiento que el médico sugiera, vayan con un psicológo, ya que en muchas ocasiones estos trastornos son de origen emocional”.

En muchas ocasiones el estrés desaparece por si solo sin necesidad de hacer nada, pero en otras no solo no desaparece, sino que además va empeorando cada vez más y agrega síntomas físicos o psicológicos nuevos.

Hace algunos años, conocí a un paciente que comenzó con pequeños miedos a cosas sencillas, después se fueron volviendo cada vez más intensos y empezó a tener miedo, o incluso fobia a salir de su casa, comentaba que el hecho de tener que caminar unos cuantos pasos fuera de su casa para recoger el correo o dejar la basura le pàrecía practicamente imposible, tenía un miedo terrible a que algo malo le sucediera mientras estaba fuera y procuraba ir y volver lo más pronto posible para evitar esa sensación de malestar y temor que le producía estar fuera de su casa.

Este aislamiento hubiera terminado indudablemente en depresión, por suerte para él, buscó ayuda psicológica y poco a poco con ayuda de una terapia y un tratamiento con fármacos recomendado por el psiquiatra, comenzó a retomar su vida y a volver a realizar las actividades cotidianas sin ningún problema, esto no quiere decir que nunca haya vuelto a sentir miedo o angustia, en efecto, se pueden repetir algunos episodios, pero con un tratamiento adecuado se adquieren las herramientas para poder controlarlos y seguir adelante.

Es momento de buscar ayuda cuando se tienen síntomas por estrés como: taquicardias recurrentes, mareos, miedos irracionales, imposibilidad de realizar actividades que antes se hacían con normalidad, sentimientos de angustía o depresión.

Cualquier pregunta o comentario no dudes en hacermelo saber, ¡la salud es prioridad!